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Yersinia pestis: por qué integra la categoría A de agentes de bioterrorismo, según un infectólogo

Tras la muerte de una investigadora rusa en un laboratorio antipeste, el infectólogo Eduardo López explicó las características de la bacteria que causó el deceso y las razones por las que se la considera un potencial arma biológica.

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Yersinia pestis: por qué integra la categoría A de agentes de bioterrorismo, según un infectólogo
La Nación — General

La muerte de una investigadora en un laboratorio ruso dedicado al estudio de la peste generó alarma internacional y llevó a las autoridades de ese país a aislar a casi 200 personas como medida preventiva.

Según trascendió, la científica habría contraído la bacteria Yersinia pestis, el agente causante de la peste bubónica, neumónica y septicémica. El caso ocurrió en un centro de investigación antipeste, uno de los pocos que aún trabajan con esta patógeno en el mundo.

El infectólogo argentino Eduardo López, con vasta experiencia en enfermedades infecciosas, explicó las razones por las que esta bacteria integra la categoría A de agentes de bioterrorismo según los centros de control y prevención de enfermedades de Estados Unidos.

“La Yersinia pestis se considera de alto riesgo porque es altamente infecciosa, tiene una letalidad elevada si no se trata a tiempo y puede transmitirse de persona a persona, especialmente en su forma neumónica”, detalló López.

La forma neumónica de la peste es particularmente preocupante porque se propaga a través de gotículas respiratorias y puede generar brotes rápidos en poblaciones cerradas. Además, la bacteria es resistente a algunas condiciones ambientales y puede manipularse en laboratorio para aumentar su virulencia o resistencia a antibióticos.

En el caso ruso, las autoridades activaron de inmediato protocolos de contención. Se aislaron contactos cercanos de la investigadora y se inició una búsqueda exhaustiva de posibles exposiciones dentro del laboratorio. Hasta el momento no se reportaron casos secundarios, pero la vigilancia continúa.

López recordó que, aunque la peste es endémica en algunas regiones de Asia, África y América, los casos en humanos son raros y generalmente están ligados a contacto con roedores o pulgas infectadas. Sin embargo, cuando ocurre un accidente de laboratorio, el riesgo cambia de naturaleza.

“Estos laboratorios de nivel de bioseguridad 3 o 4 trabajan con patógenos de alto riesgo bajo estrictos protocolos. Un solo error puede tener consecuencias graves”, señaló el especialista.

La categoría A de agentes de bioterrorismo incluye aquellos microorganismos que pueden ser diseminados o transmitidos de persona a persona, causan alta mortalidad y pueden generar pánico social y disrupción importante en la salud pública. Junto a la Yersinia pestis están el ántrax, la viruela, el botulismo y la tularemia, entre otros.

En Argentina, el último brote relevante de peste ocurrió hace décadas en la provincia de Jujuy. Actualmente el sistema de vigilancia epidemiológica mantiene alerta ante la posibilidad de reintroducción, aunque el riesgo es bajo.

López insistió en que el caso ruso debe servir como recordatorio de la importancia de mantener los más altos estándares de bioseguridad en los laboratorios que manejan estos agentes. “No solo por la posibilidad de un uso malicioso, sino porque los accidentes pueden ocurrir incluso en las instalaciones más seguras”, concluyó.

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