Juicio por la muerte de Maradona: “Condenar a un inocente para honrar a un ídolo no es justicia”, dijo
Francisco Oneto, defensor del neurocirujano Leopoldo Luque, pidió su absolución en el alegato final y advirtió que no se puede condenar sin pruebas para satisfacer un reclamo emocional.
El juicio oral por la muerte de Diego Armando Maradona ingresó en su etapa final con los alegatos de las defensas. El pasado miércoles, Francisco Oneto, uno de los abogados del neurocirujano Leopoldo Luque, pidió la absolución de su defendido y lanzó una frase que resume la posición de la defensa: “Condenar a un inocente para honrar a un ídolo no es justicia”.
Oneto habló durante varias horas ante el Tribunal Oral en lo Criminal N° 3 de San Isidro. En su alegato insistió en que no existen pruebas que vinculen a Luque con un supuesto abandono o mala praxis que haya causado la muerte del exfutbolista, ocurrida el 25 de noviembre de 2020 en una casa de Tigre.
“Acá no hay un homicidio. Hay una muerte natural y una desesperación por encontrar culpables”, sostuvo el letrado, según reconstruyó este medio de fuentes judiciales. El neurocirujano es uno de los ocho imputados por homicidio con dolo eventual, junto a otros médicos y enfermeros que integraban el equipo de salud que atendía a Maradona.
La defensa de Luque argumentó que su cliente no era el médico tratante principal, que no tenía responsabilidad en el control domiciliario y que las decisiones clínicas fueron tomadas de manera colectiva. Además, cuestionó la figura de dolo eventual, al considerar que no hubo ninguna voluntad de causar daño ni una omisión consciente del riesgo.
Oneto también se refirió al contexto emocional que rodea el caso. “Condenar a un inocente para honrar a un ídolo no es justicia”, repitió ante los jueces. La frase busca desarmar lo que, según la defensa, es una presión mediática y social para que haya condenas independientemente de las pruebas.
Durante el alegato se repasaron pericias médicas que, para la defensa, demostrarían que Maradona padecía una cardiopatía dilatada que evolucionó de manera fatal. También se insistió en que el paciente no cumplía con las indicaciones médicas, consumía alcohol y tenía un cuadro psiquiátrico complejo.
El abogado pidió al tribunal que se aparte de la “presión externa” y que resuelva en base a la prueba incorporada al debate. “No estamos ante un tribunal popular ni ante un jurado de la opinión pública. Estamos ante un tribunal de derecho”, afirmó.
El proceso, que lleva más de dos años de investigación y varios meses de audiencia, continuará en los próximos días con los alegatos de las restantes defensas. Luego fue el turno de los fiscales y, finalmente, las querellas. La sentencia se espera para dentro de algunas semanas.
En los pasillos de los tribunales de San Isidro, el clima es de expectativa. Para muchos, más allá del resultado judicial, el caso ya dejó una marca en cómo se entiende la relación entre la salud de las celebridades, la presión pública y los límites de la responsabilidad profesional.