Sociedad

La otra “madre” de Martita y Felipe Fort: quién es Marisa López

Exjugadora de hockey sobre césped y olímpica en Seúl 1988, Marisa López abandonó su carrera deportiva en 2004 para criar a los mellizos Fort. Hoy, a más de 20 años, los jóvenes la consideran su madre de corazón.

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Adulto y niño jugando con bloques de madera, sin mostrar rostros
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

El entorno más cercano de Martita y Felipe Fort destaca desde hace años a Marisa López como una figura central en su vida afectiva. La exatleta de hockey sobre césped se convirtió, por decisión de Ricardo Fort, en la persona de máxima confianza para cuidar a los mellizos desde que nacieron en febrero de 2004.

Karina Antoniali, esposa de Eduardo Fort, fue quien recomendó a su amiga López para esa tarea. Lo que comenzó como un vínculo laboral se transformó con el tiempo en un lazo familiar profundo e inquebrantable. López dejó atrás las exigencias del deporte de alto rendimiento y dedicó las últimas dos décadas a la crianza y el acompañamiento cotidiano de los jóvenes.

Antes de ese giro vital, López había construido una trayectoria brillante en el seleccionado argentino de hockey. Nacida en septiembre de 1964, integró Las Leonas desde 1983. Participó en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988, donde el equipo finalizó en séptimo lugar. Además, ganó tres medallas de oro en los Juegos Panamericanos: Indianápolis 1987, La Habana 1991 y Mar del Plata 1995. En 1994 fue parte del plantel que logró la medalla de plata en el Mundial disputado en Estados Unidos.

La muerte de Ricardo Fort en noviembre de 2013, cuando Martita y Felipe tenían nueve años, marcó un antes y un después. López se mantuvo firme como el principal sostén emocional. Esa presencia se consolidó aún más tras el fallecimiento de Gustavo Martínez en febrero de 2022.

Hoy los mellizos la definen abiertamente como su “madre de corazón”. Martita Fort le dedicó un mensaje público en Instagram: “Gracias por haber dejado el mundo por nosotros todos estos años y por el cariño y acompañamiento que nos das todos los días”. Felipe, por su parte, publicó una foto junto a su hermana y Marisa con un texto que refleja la misma gratitud: “Feliz cumpleaños a la persona que siempre estuvo, cumpliendo un rol de madre que nos llena el corazón de amor todos los días”.

Lejos de los flashes, López representa para los hijos de Fort el pilar de estabilidad y afecto que les permitió atravesar las pérdidas tempranas. Su renuncia a una carrera internacional de élite para priorizar el cuidado de los niños es valorada como un gesto que los marcó para siempre.

En un contexto donde las figuras públicas suelen exponer su vida privada, el vínculo entre Marisa López, Martita y Felipe Fort se mantiene como un ejemplo de entrega silenciosa y lealtad familiar construida con el paso de los años.

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