Sociedad

Tales de Mileto y la vigencia de conocerse a uno mismo en tiempos de redes

El filósofo griego que inauguró el pensamiento racional dejó una frase que hoy resulta más actual que nunca: conocerse a uno mismo sigue siendo lo más difícil, mientras que criticar a los demás es lo más fácil.

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Celular mostrando un feed de redes sociales genérico
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

La frase atribuida a Tales de Mileto, uno de los siete sabios de Grecia, resuena con fuerza en el siglo XXI: “Lo más difícil es conocerse a uno mismo, y lo más fácil es hablar mal de los demás”. El pensador que vivió entre los siglos VII y VI antes de Cristo inauguró el camino de la razón y la observación sistemática de la naturaleza, pero también dejó un legado profundo sobre la introspección personal.

En un mundo saturado de opiniones instantáneas, redes sociales y debates permanentes, la sentencia cobra una vigencia casi profética. Mientras que publicar un juicio lapidario sobre un político, un vecino o un personaje público lleva apenas segundos, detenerse a examinar las propias motivaciones, sesgos y limitaciones exige un trabajo mucho más arduo y, muchas veces, incómodo.

Tales de Mileto es considerado el primer filósofo de la historia occidental por haber intentado explicar los fenómenos naturales sin recurrir a los dioses. Para él, el agua era el principio de todas las cosas. Pero más allá de sus aportes cosmológicos, su énfasis en el autoconocimiento marcó un antes y un después en la forma de pensar del ser humano.

Hoy, cuando las plataformas digitales premian la inmediatez y la polarización, la recomendación de Tales parece un antídoto necesario. La facilidad con la que se construyen linchamientos virtuales contrasta con la escasa práctica de la autorreflexión. Psicólogos y coaches coinciden en que el autoconocimiento es la base de cualquier crecimiento personal, pero también admiten que es un proceso que demanda tiempo, honestidad y, muchas veces, ayuda profesional.

La frase del pensador griego no solo invita a la introspección individual. También interpela a la opinión pública en su conjunto. En un contexto provincial como el de Santa Fe, donde los debates locales —desde la gestión de intendencias hasta los resultados de los equipos de fútbol— suelen volverse personales con rapidez, vale la pena preguntarse cuántos de los juicios que emitimos a diario sobre los demás están realmente sustentados en un conocimiento profundo de nosotros mismos.

Lejos de ser un mero ejercicio filosófico, seguir el consejo de Tales podría contribuir a construir conversaciones más maduras y menos tóxicas. Conocerse a uno mismo no garantiza la infalibilidad, pero al menos obliga a asumir con mayor responsabilidad las palabras que se lanzan al viento digital.

En un año marcado por elecciones, tensiones económicas y debates intensos en el interior de la provincia, la vieja máxima del sabio de Mileto sigue funcionando como espejo incómodo pero necesario.

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