Sociedad

Descubren en Neuquén un nuevo dinosaurio carnívoro de siete metros

Un equipo de científicos del CONICET identificó al Rinconraptor pipoae, un megaraptórido que habitó el norte de Neuquén hace 86 millones de años. Los fósiles hallados en Cerro Overo aportan datos sobre los grandes depredadores del Cretácico Superior patagónico.

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Huellas grandes y profundas en el barro helado de un sendero de cerro con niebla densa
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

Un nuevo depredador prehistórico se suma al registro de la fauna que habitó la Patagonia argentina. Un equipo de científicos identificó una especie de dinosaurio carnívoro que vivió hace aproximadamente 86 millones de años en el norte de Neuquén.

Bautizado como Rinconraptor pipoae, pertenecía al grupo de los megaraptóridos y habría alcanzado los siete metros de largo. Los fósiles fueron encontrados en el área de Cerro Overo, cerca de Rincón de los Sauces, y la descripción científica se publicó en la revista Palaeontologia Electronica.

La investigación tuvo como autor principal a Ariel Méndez, del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Participaron especialistas de instituciones científicas, museos y universidades de Argentina y del exterior.

El nombre Rinconraptor hace referencia a la cercanía del sitio de hallazgo con Rincón de los Sauces, mientras que pipoae homenajea a Laura Pipo, investigadora que integró la campaña paleontológica de noviembre de 2019 y falleció en 2020.

Los primeros restos aparecieron en 2016 durante una recorrida del personal del Museo Argentino Urquiza: se recuperaron vértebras aisladas y se tomaron coordenadas para futuras excavaciones. La campaña principal se realizó en noviembre de 2019, donde se encontraron parte de un húmero y un fragmento de tibia. La preparación de los materiales se vio demorada por la pandemia de COVID-19.

A partir del análisis de las vértebras y su comparación con otros megaraptóridos, los investigadores estimaron que el animal medía unos siete metros. Otros ejemplares del mismo grupo podrían haber superado los ocho metros de longitud.

Una de las características más llamativas de estos dinosaurios eran sus extremidades delanteras desarrolladas, con manos que terminaban en garras de hasta 40 centímetros. Esto los diferenciaba claramente de los abelisáuridos, otro grupo de carnívoros patagónicos que tenían brazos mucho más reducidos.

La coexistencia de ambos tipos de depredadores en el mismo ambiente genera interrogantes sobre su relación ecológica. Ariel Méndez explicó que pudieron haber competido por los recursos o, por el contrario, ocupar nichos diferentes que les permitieron convivir.

El descubrimiento amplía el conocimiento de la biodiversidad en la zona de Cerro Overo-La Invernada, donde ya se habían identificado dinosaurios herbívoros de distintos tamaños, cocodriliformes, tortugas y otros reptiles. De esta forma, el Rinconraptor pipoae aporta información valiosa sobre los grandes carnívoros que dominaban los ecosistemas patagónicos durante el Cretácico Superior.

Aunque el hallazgo se produjo en territorio neuquino, forma parte del rico patrimonio paleontológico argentino que sigue revelando secretos del pasado del país y atrae la atención de la comunidad científica internacional.

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