La producción automotriz cayó 15,6% en septiembre pero las exportaciones marcaron récord en 2026
La industria automotriz santafecina refleja la tendencia nacional: menos vehículos fabricados y ventas internas deprimidas, aunque las exportaciones mostraron su mejor performance del año.
La producción de vehículos en el país volvió a registrar una caída interanual en septiembre. Según datos de la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA), se fabricaron 39.747 unidades, lo que representa una baja del 15,6% respecto a igual mes de 2025.
Este retroceso se enmarca en un año complejo para la industria, donde la demanda interna sigue contraída. Las ventas a concesionarios continúan muy por debajo de los niveles de 2025, lo que genera preocupación tanto en las terminales como en los proveedores locales.
Sin embargo, el dato positivo del mes llegó desde el frente externo. Las exportaciones alcanzaron su volumen más alto de 2026, mostrando una recuperación sostenida en los envíos al exterior. Este crecimiento es clave para el sector, que encuentra en los mercados regionales —especialmente Brasil y otros socios del Mercosur— una válvula de escape ante la debilidad del mercado doméstico.
Desde la lente económica, la brecha entre producción y exportaciones pone de manifiesto la dependencia de la industria automotriz de la demanda externa. En Santa Fe, donde operan importantes plantas y una extensa red de autopartistas, este dinamismo exportador impacta directamente en el empleo y la actividad industrial de la provincia.
El dato clave es que, pese a la contracción productiva, las terminales están priorizando la colocación en el exterior. Esto permite sostener parte de la cadena de valor, aunque con volúmenes de producción inferiores. Las ventas internas, en tanto, siguen reflejando el apretado bolsillo de los consumidores y la cautela de las familias ante un contexto de alta inflación y ajuste fiscal.
La lectura política de esta situación es que el Gobierno nacional busca mostrar mejoras en los números externos, pero el costo interno se paga en menor actividad industrial y presión sobre el empleo. En Santa Fe, donde la industria automotriz y metalmecánica tiene peso específico, cada punto de caída en la producción se traduce en menos horas trabajadas y menor consumo en las ciudades del cordón industrial.
Si se mide contra la inflación, los precios de los autos —tanto 0 km como usados— continúan elevados para el salario promedio santafecino. Esto explica en buena medida por qué las ventas a concesionarios no repuntan. Mientras tanto, las exportaciones crecieron gracias a la competitividad cambiaria y a la recuperación de algunos mercados vecinos.
La pregunta de fondo es cuánto tiempo podrá la industria sostener esta dualidad: producción a la baja y exportaciones al alza. Sin una reactivación del mercado interno, el riesgo es que la capacidad ociosa de las plantas termine afectando inversiones y empleo de manera estructural.
En la provincia, los efectos se sienten con especial fuerza en el Gran Rosario, donde se concentran buena parte de los proveedores. Los números de septiembre confirman que, aunque las exportaciones dieron el mejor mes del año, la automotriz sigue siendo uno de los sectores más golpeados por la actual coyuntura económica.