El club Vasco da Gama, emblema del bolsonarismo, cayó en el balotaje brasileño
Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente y presidente del club carioca, vio cómo su equipo político perdió las elecciones municipales de Río de Janeiro. Un resultado que cierra un ciclo para el Vasco, que en sus orígenes representó la lucha contra el racismo y el clasismo.
El balotaje celebrado este domingo en varias ciudades de Brasil dejó un resultado significativo para el club Vasco da Gama de Río de Janeiro: perdió el candidato apoyado por Flavio Bolsonaro, actual presidente del club y senador por el Partido Liberal.
La derrota en las urnas del candidato alineado con el bolsonarismo marca un revés político para la familia del expresidente Jair Bolsonaro en su principal bastión electoral. Flavio Bolsonaro, quien asumió la presidencia del Vasco en 2024, había convertido al club en uno de los símbolos visibles del movimiento que lidera su padre.
Un club con historia de inclusión
Fundado en 1898 por inmigrantes portugueses, el Vasco da Gama se destacó desde sus inicios por oponerse a las barreras raciales y sociales que imperaban en el fútbol brasileño de principios del siglo XX. Fue uno de los primeros clubes en alinear jugadores negros y obreros, lo que generó fuertes enfrentamientos con las elites de Río, que veían al deporte como un espacio exclusivo.
Esa identidad popular y anti-discriminatoria contrastó durante décadas con la imagen que el club proyectó en los últimos años, especialmente tras la llegada de Flavio Bolsonaro a su conducción. El Vasco pasó a ser percibido como un bastión bolsonarista, en un país donde el fútbol y la política suelen entrecruzarse con pasión.
Figuras históricas con caminos divergentes
Por sus filas pasaron ídolos como Romário, hoy diputado federal y ferviente defensor del bolsonarismo, y Juninho Pernambucano, quien mantuvo una posición más crítica hacia el expresidente. Esa diversidad interna refleja la complejidad de un club que siempre fue más que un equipo de fútbol.
La derrota en el balotaje de Río de Janeiro no solo representa un golpe electoral. También cierra un ciclo de fuerte identificación entre el Vasco y el bolsonarismo, que había encontrado en Flavio Bolsonaro una figura que buscó capitalizar la enorme popularidad del club en la zona norte de la ciudad.
Impacto en el fútbol y la política
En Brasil, los clubes de fútbol suelen funcionar como verdaderos espacios de poder. La presidencia de Flavio en el Vasco fue vista por analistas como una maniobra para consolidar bases electorales en Río, donde el bolsonarismo mantiene fuerte apoyo entre las clases medias y populares.
La caída en el balotaje obliga ahora a repensar esa estrategia. Mientras el Vasco da Gama deberá definir su futuro dirigencial, el bolsonarismo buscará rearmarse tras la derrota en una de sus plazas más simbólicas.
El resultado de este domingo confirma que, aunque el fútbol y la política sigan profundamente entrelazados en Brasil, las urnas responden a lógicas que van más allá de los colores de una camiseta.