Sociedad

A casi 30 años del crimen de dos mochileras santafesinas, la Justicia confirmó una nueva condena

La Cámara de Bahía Blanca ratificó la responsabilidad de Eduardo Fermín Eliçabe y extendió la condena al dueño de la empresa de seguridad para la que trabajaba. Deberán pagar más de 21 millones de pesos por el doble femicidio ocurrido en 1997.

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A casi 30 años del crimen de dos mochileras santafesinas, la Justicia confirmó una nueva condena
Rosario3 — General

El fallo de la Cámara de Apelaciones de Bahía Blanca reavivó un caso que marcó a fuego a varias familias de la provincia de Santa Fe. A casi 30 años del asesinato de dos jóvenes mochileras, una de ellas oriunda de Santa Fe, la Justicia confirmó parcialmente una nueva condena civil contra Eduardo Fermín Eliçabe y extendió la responsabilidad al titular de la empresa de seguridad donde se desempeñaba.

Según el pronunciamiento, Eliçabe y su empleador deberán pagar de manera solidaria la suma de $21.060.000 más intereses si el fallo queda firme. La decisión judicial llega casi tres décadas después del hecho que conmocionó a la región y que aún genera dolor en los familiares de las víctimas.

El crimen ocurrió en enero de 1997 en las cercanías de Bahía Blanca. Las víctimas eran dos jóvenes que viajaban por el país con mochilas al hombro. Una de ellas tenía fuerte vinculación con Santa Fe, lo que convirtió al caso en un tema sensible para la provincia.

El proceso penal contra Eliçabe tuvo un largo derrotero. Fue condenado en primera instancia, luego absuelto en un juicio de revisión y nuevamente condenado en instancias posteriores. La nueva sentencia se enmarca en la vía civil, donde se busca resarcir económicamente a los familiares por el daño causado.

La extensión de la responsabilidad al dueño de la firma de seguridad se basa en la teoría de que existía una relación de dependencia y que la empresa no cumplió con los deberes de control sobre su empleado. Este aspecto del fallo es el que más atención genera, ya que podría sentar un precedente en casos donde se involucra a terceros en la cadena de responsabilidad.

Para los familiares de las mochileras, cada nuevo capítulo judicial representa una oportunidad de mantener viva la memoria de las jóvenes y de obtener un mínimo de justicia. En los barrios y pueblos de Santa Fe donde se las recuerda, el caso sigue siendo un ejemplo de cómo la violencia contra las mujeres deja huellas imborrables.

Desde la perspectiva social, el caso se inscribe en una larga lista de femicidios que, a lo largo de las décadas, pusieron en evidencia las falencias del sistema de seguridad y de la respuesta estatal. Aunque han pasado casi 30 años, las familias siguen reclamando que se conozca toda la verdad y que no queden responsabilidades impunes.

La sentencia ahora deberá sortear posibles apelaciones ante instancias superiores. Mientras tanto, en Santa Fe y en Bahía Blanca, el recuerdo de las dos mochileras sigue presente en quienes las conocieron y en quienes, desde el periodismo y la militancia, acompañaron el reclamo durante todos estos años.

El monto establecido, aunque elevado, no repara el dolor ni devuelve las vidas truncadas. Sin embargo, para los damnificados representa un reconocimiento judicial de las responsabilidades que, según consideran, estuvieron claras desde un principio. El tiempo dirá si este fallo se convierte en definitivo o si el caso seguirá su derrotero por los tribunales.

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