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Andrada, expulsión y puñetazo: un episodio que obliga a decidir

Esteban Andrada fue expulsado en el minuto 98 y golpeó a Jorge Pulido; se expone a una sanción de 4 a 12 fechas que puede condicionar el cierre de la temporada del Zaragoza.

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Andrada, expulsión y puñetazo: un episodio que obliga a decidir

Esteban Andrada, arquero argentino del Real Zaragoza, fue expulsado en el minuto 98 y le propinó un puñetazo a Jorge Pulido, desatando una tangana que marcó la jornada 37 de la Segunda División española el 26 de abril de 2026 (según el informe del partido y la crónica del diario AS).

¿Qué ocurrió exactamente en el cierre del partido?

El episodio sucedió en el minuto 98 del encuentro entre Zaragoza y Huesca, con el marcador 1-0 a favor de Huesca (según el registro del partido y la cobertura en medios). El árbitro mostró la roja a Andrada tras un empujón en medio de un tumulto y, según videos y el tuit compartido por el cronista Pablo Puente, el arquero salió luego en busca del capitán rival, Jorge Pulido, y le propinó un fuerte puñetazo en el rostro (.

¿Qué sanciones enfrenta Andrada y qué significa para el Zaragoza?

Según adelantó el diario AS, el informe arbitral refleja la agresión directa tras la expulsión, lo que sitúa a Andrada ante una suspensión que podría ir de 4 a 12 partidos si el Comité de Competición aplica la pena máxima (.

¿Es un hecho aislado o hay un contexto más amplio de violencia y gestión?

No podemos verlo como un incidente desconectado. La prensa española lo ubicó entre los más graves de la temporada en la categoría y el video de la agresión multiplicó la presión pública sobre el club y las instituciones (AS, video del club Zaragoza). Desde nuestra columna reclamamos claridad institucional: sanciones proporcionales sí, pero también protocolos preventivos y acompañamiento psicológico para los jugadores. Reclamamos planificación y transparencia dirigencial —la misma postura que hemos mantenido ante otros problemas del fútbol— para que la toma de decisiones, la rotación de plantel y las políticas de salud mental eviten estos desenlaces. Un club no puede improvisar respuestas cuando los focos ya están sobre la institución.

Qué deberían hacer el club, las ligas y los organismos disciplinarios

Primero: aplicar el reglamento con firmeza y transparencia; si el Comité de Competición determina entre 4 y 12 fechas, el castigo debe explicarse públicamente con el detalle de los agravantes y atenuantes (según el informe arbitral reproducido por AS). Segundo: el club debe activar asistencia psicológica inmediata y revisar protocolos de contención para situaciones de alta tensión; no alcanza con pedir disculpas en un video si no hay medidas internas. Tercero: las ligas y los clubes deben coordinar programas de prevención —rotaciones, educación en manejo de conflictos y sanciones ejemplares cuando corresponda— para proteger la integridad del juego y la salud de los protagonistas. En esa línea, reafirmamos nuestra postura: reclamamos planificación y transparencia dirigencial para que la logística, la gestión disciplinaria y las decisiones médicas protejan la competitividad y la salud de los jugadores.

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