Central instaló la primera columna de la tercera bandeja en el Gigante
Rosario Central colocó la primera columna que sostendrá la nueva tercera bandeja del Gigante de Arroyito, un avance que suma capacidad y plantea preguntas sobre financiamiento y planificación dirigencial.
Rosario Central instaló la primera columna de hormigón que sostendrá la futura tercera bandeja del Gigante sobre el sector del río Paraná, un hito constructivo visible desde el aire y documentado por el club en un video institucional (Sin Mordaza, 11/5/2026). La estructura elevará la capacidad del estadio en aproximadamente 3.600 espectadores, y marca el paso más concreto de una obra que arrancó con el desmontaje de la pileta olímpica a mediados de noviembre (Sin Mordaza, 11/5/2026).
Una obra que ya se ve y datos concretos
La imagen del gigante que reflejaba la tribuna histórica cambia ladrillo por ladrillo: ya sobresale la primera columna y hay una segunda preparada en el terreno, según las tomas aéreas compartidas por el club (Sin Mordaza, 11/5/2026). Esta primera etapa contempla el cuerpo central de la nueva bandeja, 50 palcos ya adquiridos por socios y accesos nuevos; además se proyecta un complejo de estacionamiento de tres niveles con capacidad para alrededor de 400 vehículos (Sin Mordaza, 11/5/2026). Otra cifra que conviene retener es la estimación de evacuación: una de las escaleras tendrá capacidad para evacuar unas 13.000 personas por hora (Sin Mordaza, 11/5/2026). Estos números no sólo traducen ambición; también anuncian cambios operativos que pedirán planificación en seguridad, transporte y gestión de eventos.
¿Cómo impacta esto en el calendario y la salud de los jugadores?
El club decidió avanzar de forma progresiva y dejar para etapas posteriores los codos de la tribuna para no inutilizar el estadio durante las obras, una elección ligada a la necesidad de jugar la próxima Copa Libertadores en el Gigante (Sin Mordaza, 11/5/2026). Valoramos esa decisión en la medida en que prioriza la continuidad deportiva, pero también reclamamos planificación y transparencia dirigencial en la programación: la coexistencia de obra y competencia exige protocolos claros de seguridad, logística de viajes y gestión médica para proteger calendarios y la salud de los futbolistas, como venimos sosteniendo en notas anteriores. Si la obra suma 3.600 localidades, la carga de público y flujo vehicular crecerá; por eso los cronogramas de obra deben sincronizarse con calendarios deportivos y operativos del club.
Financiamiento y transparencia: preguntas que quedan abiertas
El avance visible contrasta con la ausencia pública de cifras de inversión en la nota que informamos: no se detalló el presupuesto total ni el cronograma financiero de la obra (Sin Mordaza, 11/5/2026). Sabemos, sin embargo, que 50 palcos fueron adquiridos por socios, lo que implica venta anticipada de acceso a ingresos, y que el estacionamiento proyectado dará lugar a nuevas fuentes comerciales (Sin Mordaza, 11/5/2026). Reclamamos documentación clara: ¿cuál es la inversión pública o privada involucrada? ¿Qué contratos existen con empresas constructoras y qué plazos de garantía se manejan? Pedimos a la dirigencia que rinda cuentas periódicas sobre presupuesto, plazos y adjudicaciones, y que explique cómo se mitigan riesgos para la operatividad del club durante competiciones internacionales.
Más que asientos: barrio, identidad y economía local
Una ampliación del Gigante no es sólo cemento: es trabajo para proveedores locales, movilidad urbana y actividad comercial los días de partido. La obra empezó con el desmontaje de la pileta olímpica a mediados de noviembre y ahora muestra la primera columna; en términos territoriales, esto altera la relación entre estadio y ribera del Paraná (Sin Mordaza, 11/5/2026). A la vez, exige planificación municipal y club-caso para tránsito, seguridad y servicios públicos cuando la capacidad crezca en 3.600 espectadores y el estacionamiento reciba hasta 400 vehículos (Sin Mordaza, 11/5/2026). Vemos una oportunidad para que el proyecto integre empleos locales, programas de formación y medidas ambientales —y para que la dirigencia ejerza transparencia: los clubes son patrimonio colectivo y sus obras deben rendir cuentas a socios y vecinos.
Cerramos subrayando que aplaudimos el avance técnico que hoy se ve sobre Arroyito, pero mantendremos la exigencia: planificación, cronogramas claros, rendición de cuentas y protocolos que protejan el calendario deportivo y la salud de quienes juegan y asisten al estadio. La transformación del Gigante es una buena noticia si se construye con reglas claras y responsabilidad social (Sin Mordaza, 11/5/2026).