El fotógrafo del “Falling Man” del 11-S: “Nunca olvido el ruido del impacto de los cuerpos contra el suelo”
Richard Drew, autor de la icónica imagen del hombre cayendo desde las Torres Gemelas, recordó el sonido estremecedor que lo marcó para siempre. Entre 100 y 200 personas se arrojaron al vacío aquel 11 de septiembre de 2001.
El fotógrafo Richard Drew, quien capturó la imagen que se convirtió en uno de los símbolos más poderosos del atentado contra las Torres Gemelas, confesó que aún hoy, 25 años después, no puede olvidar el ruido seco de los cuerpos al impactar contra el suelo.
Entre 100 y 200 de las casi 3.000 víctimas que murieron el 11 de septiembre de 2001 en Nueva York eligieron arrojarse al vacío antes que morir quemados o asfixiados por el humo y las llamas. Uno de ellos fue el hombre sin identificar que Drew inmortalizó en su caída, conocido mundialmente como el “Falling Man”.
La foto, tomada desde la calle con un teleobjetivo, muestra a un hombre cayendo en posición vertical, cabeza abajo, con las piernas rectas y los brazos pegados al cuerpo. Se convirtió en una de las imágenes más controvertidas y a la vez más recordadas de la tragedia, aunque en los primeros años muchos medios estadounidenses optaron por no publicarla por su crudeza.
Drew, que se encontraba cubriendo una jornada de moda en Bryant Park cuando se enteró del primer impacto, corrió hacia las torres y comenzó a fotografiar lo que veía. “Nunca olvido el ruido del impacto de los cuerpos contra el suelo”, dijo en una entrevista reciente. Ese sonido, según él, era casi tan impactante como las explosiones y el derrumbe posterior.
El fotógrafo de Associated Press tomó doce imágenes consecutivas del hombre en caída. En una de ellas, la más famosa, la figura parece flotar en el aire contra el fondo de la torre norte. La identidad de la persona nunca fue confirmada con certeza, aunque se barajaron varios nombres sin que ninguna familia reclamara la imagen como propia.
La decisión de saltar desde los pisos más altos de las torres fue, para muchos sobrevivientes y testigos, una muestra desesperada de la situación infernal que se vivía adentro: temperaturas superiores a los 1.000 grados, humo irrespirable y pisos colapsados. Drew ha insistido en que su foto no busca morbo sino registrar la dimensión humana de la tragedia.
A lo largo de los años, el “Falling Man” ha sido objeto de documentales, libros y análisis que intentan recuperar la humanidad detrás de la silueta. Para Drew, cada aniversario revive el recuerdo de aquel ruido que aún escucha en sus pesadillas.
La imagen sigue siendo un recordatorio de los límites del horror y de cómo, en medio de la catástrofe, algunas personas eligieron su propia forma de morir. Richard Drew, hoy con más de 70 años, continúa trabajando como fotógrafo y asegura que esa mañana del 11 de septiembre cambió para siempre su manera de mirar el mundo.