Pablo Basso propone incentivos fiscales y un Consejo MiPyME para frenar el cierre de locales en Rosario
El concejal justicialista presentará dos iniciativas en el Foro de Micro, Pequeñas y Medianas Empresas: exenciones impositivas para ocupar comercios vacíos en el centro y la creación de un órgano consultivo permanente. Busca mitigar el impacto de la recesión nacional en la economía rosarina.
El concejal Pablo Basso presentará este jueves dos proyectos de su autoría en el marco del Foro de Micro, Pequeñas y Medianas Empresas convocado por el Concejo Municipal de Rosario. Las iniciativas buscan contener el creciente cierre de locales comerciales en el centro de la ciudad y fortalecer el entramado productivo de las PyMEs locales.
Los datos que maneja el edil son alarmantes. En la Peatonal Córdoba, por ejemplo, se duplicó el número de locales vacíos en apenas seis meses. “Milei decidió que en este país sobra el que no aguanta la motosierra. Pero cada vez más son los que no aguantan”, graficó Basso, según informó El Ciudadano.
El primer proyecto crea un Régimen de Incentivos Fiscales para la Ocupación de Locales Comerciales Vacíos en el polígono delimitado por Avenida Pellegrini, Bulevar Oroño, Avenida Belgrano y el río Paraná. Contempla la exención del 100% del DREI durante el primer año de actividad, una bonificación del 50% en el segundo año y la exención total de la Tasa por Habilitación de Comercio.
A su vez, los propietarios que alquilen un local que haya permanecido inactivo por seis meses o más recibirán una bonificación del 50% en la Tasa General de Inmuebles mientras dure el contrato. “Es un esquema de estímulos cruzados: gana el comerciante que se anima a invertir y gana el propietario que vuelca el inmueble al mercado en condiciones razonables”, explicó el concejal.
Desde la perspectiva municipal, Basso argumenta que se trata de una inversión más que de un gasto. “Un local abierto genera empleo y movimiento. Un local cerrado no aporta nada y encima va vaciando el Centro de la ciudad, por el que circulan miles de rosarinos”, señaló.
El segundo proyecto apunta al conjunto del sector productivo. Según un informe de la Fundación Observatorio PyME, la industria PyME argentina profundizó su deterioro durante el segundo trimestre de 2026, con una caída interanual del 11%. Además, el 47% de las empresas manifestó preocupación por el ingreso irrestricto de importaciones.
Ante este panorama, Basso impulsa la creación del Consejo MiPyME de la Ciudad de Rosario en el ámbito de la Secretaría de Desarrollo Económico y Empleo. Será un órgano consultivo permanente integrado por entidades representativas del sector, cooperativas, gremios y dos concejales designados por el cuerpo.
“Queremos un lugar donde las empresas, las cooperativas y los gremios puedan sentarse a trabajar codo a codo con el Estado”, sostuvo el edil justicialista. “Rosario tiene puerto, tiene infraestructura, tiene una tradición industrial y tiene un entramado cooperativo enorme. Nada de eso se sostiene solo”.
Basso fue concluyente: “No queremos más fotos para los medios. Hay que empezar a discutir si los rosarinos vamos a vivir de nuestro esfuerzo o vamos a conformarnos con las migajas del banquete de alguien más”.
La lectura económica local
Los proyectos llegan en un contexto donde la presión fiscal municipal se suma a las dificultades nacionales. El dato clave es que un inmueble vacío no solo representa pérdida de actividad económica sino también un deterioro urbano que termina afectando la recaudación futura. Los incentivos fiscales cruzados intentan alinear los intereses del comerciante, el propietario y la ciudad.
En cuanto al Consejo MiPyME, se trata de institucionalizar un canal de diálogo que hoy es esporádico. Si funciona como se propone, podría convertirse en una herramienta para anticipar problemas y diseñar políticas locales que compensen, al menos parcialmente, las decisiones que se toman en Nación.
La pregunta de fondo es si el Concejo Municipal acompañará estas iniciativas o si las tratará como una mera declaración de buenas intenciones. En una ciudad donde el centro comercial histórico pierde vitalidad mes a mes, dejar pasar medidas concretas de reactivación tendría un costo político difícil de explicar.