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Darío Sztajnszrajber: “La filosofía sirve para cuestionar por qué todo tiene que servir siempre”

El filósofo argentino dialogó sobre la utilidad del pensamiento crítico en la vida cotidiana y cómo este permite escapar de la lógica de la rentabilidad constante.

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Colegio Justo José de Urquiza
(Public domain)

El filósofo Darío Sztajnszrajber sostuvo que la filosofía no busca ser útil en el sentido productivo que impone el mercado, sino que su principal función es cuestionar precisamente esa exigencia de utilidad permanente.

En un diálogo con LA NACION, el pensador analizó el rol de la disciplina en la vida cotidiana y defendió la idea de que el pensamiento crítico permite escapar de la lógica de la rentabilidad constante que atraviesa casi todos los aspectos de la existencia actual.

“La filosofía sirve para cuestionar por qué todo tiene que servir siempre”, resumió Sztajnszrajber, una frase que condensa su postura sobre el valor de detenerse a pensar sin la presión de obtener un resultado inmediato.

Según el filósofo, en un mundo donde cada acción parece tener que justificarse en términos de productividad, la filosofía aparece como un espacio de resistencia. No se trata de acumular conocimiento para aplicarlo, sino de habilitar la duda sistemática sobre las verdades que damos por sentadas.

Esta mirada cobra especial relevancia en la provincia de Santa Fe, donde miles de docentes y estudiantes de filosofía en universidades como la UNR y la UNL enfrentan cada año el desafío de defender la disciplina frente a presupuestos que priorizan carreras “rentables”.

Sztajnszrajber argumentó que el pensamiento crítico no es un lujo intelectual, sino una herramienta que permite a las personas recuperar autonomía frente a discursos dominantes, ya sea en el ámbito laboral, familiar o político.

“Cuando uno se pregunta para qué sirve algo, ya está dentro de la lógica que queremos cuestionar”, señaló el filósofo, marcando que la verdadera potencia de la filosofía está en correrse de esa pregunta y habilitar otras: ¿por qué aceptamos esta lógica? ¿qué perdemos cuando todo debe ser funcional?

En Rosario y Santa Fe capital, donde crecen los espacios de filosofía en barrios y centros culturales, las palabras de Sztajnszrajber resuenan con quienes sostienen que pensar no es un pasatiempo sino una forma de habitar mejor la realidad.

El filósofo también hizo hincapié en que la enseñanza de la filosofía en las escuelas secundarias no debe reducirse a transmitir autores o corrientes, sino a fomentar la capacidad de interrogar lo obvio y lo naturalizado.

Esta visión choca con tendencias educativas que, tanto a nivel nacional como provincial, tienden a recortar horas de humanidades para sumar más formación técnica o vinculada al mundo laboral inmediato.

Para Sztajnszrajber, la utilidad real de la filosofía se mide en la libertad que genera: la libertad de no tener que justificar cada minuto de la vida en términos de rendimiento.

En un contexto provincial donde la crisis económica y la presión por “salir adelante” se sienten con fuerza, su mensaje invita a considerar que detenerse a pensar no es perder tiempo, sino ganarlo de otra manera.

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