Política

Milei vs. Milei: las tensiones internas que marcan el rumbo en Santa Fe

El Presidente enfrenta contradicciones entre su discurso liberal y las realidades que impactan en la provincia, desde la parálisis industrial hasta el avance de Caputo en áreas sensibles como PAMI y Aduana.

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Grúa torre sobre una obra de construcción en altura
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

El presidente Javier Milei parece estar en una pulseada consigo mismo. Mientras defiende con convicción su plan de ajuste y apertura económica, las consecuencias golpean con fuerza en Santa Fe, donde la parálisis en la construcción y la industria se siente en cada barrio y en cada pueblo del interior.

En Rosario y Santa Fe capital, las obras públicas prácticamente se detuvieron. Las pymes de la construcción que dependían de planes nacionales hoy sobreviven con lo justo, y los números de empleo en el sector cayeron de manera pronunciada en los últimos meses. Lo mismo ocurre en la industria láctea y metalúrgica del interior: Reconquista, Rafaela y Venado Tuerto acumulan suspensiones y despidos que no se condicen con el relato de “la economía que se está ordenando”.

La fantasía kirchnerista, esa que Milei tanto critica, parece haber sido reemplazada por otra: la creencia de que el ajuste por sí solo generará un boom productivo inmediato. En Santa Fe, cuna de cooperativas y pequeñas industrias, esa promesa tarda en llegar. Los productores tamberos y los metalúrgicos reclaman previsibilidad, algo que la volatilidad cambiaria y las tasas de interés no terminan de ofrecer.

La economía de Trump, con su proteccionismo y aranceles, tampoco ayuda. El campo santafesino, que exporta soja, maíz y derivados a Estados Unidos y a través de él, ve cómo se complican las ventas. El sueño de “salir al mercado” con deuda en condiciones favorables se posterga, y el Gobierno nacional acumula tensiones internas que se traducen en idas y vueltas en la política cambiaria.

En ese contexto, el “Mago” Caputo avanza sobre áreas que antes parecían intocables. Su influencia se siente en el PAMI, donde se discuten recortes que preocupan a jubilados santafesinos, y en la Aduana, donde se buscan ajustes que impactan en el comercio exterior de puertos como el de Rosario. Al mismo tiempo, el tema Malvinas vuelve a la agenda con declaraciones que generan ruido interno dentro de La Libertad Avanza.

Mientras tanto, en el plano local, el exgobernador entrerriano Sergio Urribarri quedó preso tras una causa que, paradójicamente, lo encuentra detrás de las rejas que él mismo impulsó en su momento. El caso, aunque ocurre en la provincia vecina, resuena en Santa Fe por los lazos políticos históricos entre ambos distritos y por el debate sobre corrupción que nunca termina de cerrarse.

En el interior santafesino, donde Diego Ramírez recorre pueblos y cooperativas, la sensación es de incertidumbre. Los intendentes de ciudades medianas piden que el Gobierno nacional defina de una vez si apuesta a un modelo productivo o solo a la estabilización macro. Porque Milei vs. Milei no es solo un título porteño: es la contradicción que miles de santafesinos viven todos los días entre promesas de libertad y una realidad que aprieta cada vez más fuerte.

La provincia, con su mezcla de campo, industria y servicios, necesita coherencia. Mientras el Presidente resuelve sus propias tensiones internas, Santa Fe espera definiciones concretas que vayan más allá de los discursos y aterricen en los números de empleo, producción y obras que tanto se necesitan.

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