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Empresarios respaldan el rumbo de Milei pero alertan por la inflación

En el AmCham Summit, el empresariado valoró la continuidad del plan económico, aunque la aceleración inflacionaria —3,4% en marzo según el INDEC— genera dudas sobre la recuperación del consumo.

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Empresarios respaldan el rumbo de Milei pero alertan por la inflación

El discurso de Javier Milei en el AmCham Summit dejó una tensión clara: respaldo empresarial a la continuidad del plan económico y, al mismo tiempo, preocupación por una inflación que volvió a acelerarse a 3,4% en marzo, según el INDEC, y que acumula diez meses sin mostrar una caída sostenida. El presidente planteó que se trata de un fenómeno transitorio y ratificó la hoja de ruta sin cambios, mientras empresarios y analistas advierten que la recuperación del consumo dependerá de que la inflación vuelva a tasas bajas y predecibles.

¿Qué dijo Milei y cómo lo recibió el empresariado?

Milei insistió en mantener el rumbo y en que el ajuste necesario puede implicar costos políticos; la escena, según los organizadores, reunió un pico de 1.800 asistentes que siguieron el cierre con atención y aplausos contenidos. El CEO de AmCham destacó que la desregulación otorgó “libertad” a las empresas para fijar precios y estrategias, un cambio que algunos sectores celebran como condición para inversiones y reconversión. También estuvo presente el diagnóstico oficial del ministro de Economía sobre una transición favorable en 18 meses, pero en el auditorio la lectura fue matizada: hay optimismo en energía, minería y agro, y cautela en consumo masivo. Ese equilibrio refleja que el respaldo empresarial no es incondicional: la señal política de continuidad vale para inversión estratégica, pero el día a día comercial exige señales de estabilidad nominal.

¿Cómo impacta esto en el mercado y el consumo?

Las empresas de consumo masivo describen caídas en ventas y advierten que la informalidad compite con precios que no pueden sostener; en ese escenario la recuperación del consumo resulta improbable mientras la inflación no baje de verdad. Según el INDEC, marzo mostró 3,4% mensual y la inflación lleva diez meses sin retroceder, una dinámica que erosionó poder adquisitivo y complicó la reposición de inventarios en términos reales. JP Morgan, citado hoy, proyecta una desaceleración hacia 2,2% mensual promedio en el segundo trimestre, pero también señala riesgos al alza vinculados al precio internacional del petróleo; es decir, hay una posibilidad de desinflación técnica que aun así mantendría alta la nominalidad en el corto plazo. Para comercio y PyMEs, la clave no es solo la trayectoria promedio, sino la predictibilidad de precios y el acceso a crédito, que todavía no volverá a los niveles previos de 2024 según fuentes financieras.

¿Qué preguntas quedan abiertas desde la perspectiva fiscal e institucional?

La principal pregunta que no se respondió en clave provincial y municipal es la del financiamiento del ajuste y sus efectos distributivos: ¿quién absorbe las pérdidas reales mientras los precios se reacomodan? Desde la lente fiscal, exigimos transparencia y auditorías independientes sobre las proyecciones macro y el impacto en las cuentas públicas, una posición coherente con la demanda previa de controles sobre transferencias y gastos. La tensión Rosario–Santa Fe, la distribución de recursos a municipios y la ejecución de obras públicas quedarán condicionadas por cómo se materialice esa ortodoxia; el reclamo de intendentes por fondos retenidos ya es un dato político (ver reclamos recientes sobre retenciones y obras). Institucionalmente, la factura política será alta si el ajuste no viene acompañado de explicaciones claras y datos verificables: la gestión se mide en resultados concretos, no en la retórica de fiducia hacia inversores.

En síntesis, vemos un empresariado dispuesto a respaldar un cambio estructural pero con límites claros: la inversión privada puede acompañar reformas de largo plazo, pero sin una baja sostenida de la inflación y sin claridad fiscal la recuperación del consumo y la reactivación amplia corren riesgo. Por eso insistimos en auditorías y transparencia como condición para que las señales de mercado se traduzcan en crecimiento real y en mejora del bienestar ciudadano.

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