Polémica en Colombia: De la Espriella busca apoyo militar de Trump
El nuevo gobierno colombiano pidió ayuda directa a la administración Trump para combatir narcoterrorismo y grupos armados, abriendo la puerta a posibles operaciones conjuntas con fuerzas de EE.UU.
El flamante presidente colombiano Abelardo de la Espriella sorprendió este miércoles al enviar un pedido formal de apoyo a la administración de Donald Trump para intensificar la lucha contra los grupos armados y el narcotráfico que operan en su país.
Según fuentes diplomáticas citadas por medios bogotanos, la carta dirigida a la Casa Blanca no se limita a cooperación en inteligencia o equipamiento: explícitamente abre la posibilidad de operaciones militares conjuntas en territorio colombiano, una medida que genera fuerte polémica en la región y que revive debates sobre soberanía nacional.
El pedido llega en un contexto de escalada de violencia en varias zonas rurales de Colombia, donde disidencias de las FARC, el ELN y bandas ligadas al narcotráfico mantienen enfrentamientos que ya dejaron decenas de víctimas civiles en lo que va de 2026. De la Espriella, quien asumió hace menos de un mes, había prometido en campaña una mano dura contra estos grupos a los que califica sistemáticamente como "narcoterroristas".
Desde Santa Fe, analistas consultados por este medio observan con atención el movimiento. Colombia es socio comercial clave de la Argentina y un referente en la lucha contra el narcotráfico en la región. Funcionarios del gobierno provincial que mantienen vínculos con Bogotá expresaron preocupación por el posible impacto en la estabilidad regional si se concreta alguna forma de intervención directa estadounidense.
"No es una decisión menor. Invitar fuerzas extranjeras a operar dentro de un país latinoamericano siempre genera resistencias históricas", señaló un diplomático santafesino que pidió reserva. En Rosario, donde el narcotráfico local mantiene nexos históricos con carteles colombianos, el tema ya genera comentarios en ámbitos de seguridad provincial.
La respuesta de Washington aún no fue oficializada, aunque fuentes cercanas al entorno de Trump indicaron que el pedido será analizado con prioridad. Durante su anterior mandato, Trump había impulsado una política de presión fuerte sobre los países productores de cocaína, incluyendo fumigaciones aéreas y mayor presencia militar en la región andina.
En Colombia, la oposición y sectores de derechos humanos ya salieron al cruce. Organizaciones sociales advirtieron que una eventual presencia militar estadounidense podría escalar el conflicto en lugar de resolverlo, recordando experiencias pasadas como el Plan Colombia de principios de siglo.
Hasta el momento, el gobierno de De la Espriella no ha dado precisiones sobre el alcance exacto del apoyo solicitado. Sin embargo, el solo hecho de haber enviado la misiva marca un giro en la política exterior colombiana respecto de los últimos años.
En Santa Fe, donde se sigue con atención todo lo que ocurre en materia de seguridad regional, el episodio vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de una mirada integral sobre el narcotráfico que trascienda las fronteras. Fuentes policiales locales recordaron que buena parte de la cocaína que llega a los puertos del Paraná tiene origen en laboratorios colombianos.
La situación continúa en desarrollo y se espera que en las próximas horas haya definiciones tanto desde Bogotá como desde Washington.