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Una pelea por carteles de campaña que terminó en un brutal ataque

El 29 de marzo, Horacio Borda atendía su parrilla cuando un grupo de personas bajó de un auto con caños de hierro y armas de fuego para agredir a un cliente. Intentó separarlos y se llevó la peor parte: un golpe en la cabeza por el que debió ser operado tres veces y por el que aún continúa internado. Los testimonios ante la justicia confirman que el hecho derivó de una discusión por la colocación de carteles políticos para las PASO. De allí se desprende que los agresores colgaban carteles de Emilio Jatón y "Paco" Garibaldi, algo que ambos desmienten. El agredido lo hacía para Lucas Simoniello. Todos candidatos del Frente Progresista Cívico y Social.  Mirá el relato de la fiscal sobre el hecho.

Paco Garibaldi
Toledo, apuntado por los testigos, junto a Paco Garibaldi

 

Por Maximiliano Ahumada (@mxahumada) y Nicolás Lovaisa (@nicolovaisa)

Eran las primeras horas del viernes 29 de marzo. Horacio Borda estaba en la puerta de su parrilla, ubicada en Blas Parera al 9300, junto con Manuel De La Cruz Álvarez, su empleado y amigo. En el negocio sólo quedaban dos mesas. Una familia comía en el fondo, mientras que casi en el ingreso al lugar había tres hombres charlando de política. Una Peugeot Partner blanca, patente CFD502, estacionó en la puerta. Se bajó un hombre, que caminó decidido hacia el interior del lugar. Manuel intentó frenarlo con un saludo de bienvenida. Pero el individuo ni se inmutó y siguió de largo. Se paró ante la mesa de los tres hombres y, desde atrás, le dijo a uno de ellos: “Mirá cómo te enganché”. Sin esperar respuesta, le pegó en la cabeza con un caño de hierro amarillo, de los que se usan para las instalaciones de gas. Borda se acercó con la intención de separar. Tres hombres más bajaron de la camioneta. Álvarez no pudo intervenir: le apuntaban con un arma de fuego. Alguien le asestó un fierrazo en la nuca a Borda, que se desplomó. “¡Lo mataron, lo mataron!”, gritó Manuel. Los agresores huyeron hacia el norte. El golpe le ocasionó un traumatismo encefalocraneal. Necesitó tres intervenciones quirúrgicas y le llevó más de un mes despertar. Sigue internado y aún se espera por su evolución.

 

Los testimonios ante la justicia son coincidentes: el ataque a quienes estaban comiendo en la parrilla de Borda estuvo vinculado a una discusión previa por la colocación de cartelería política de candidatos del Frente Progresista Cívico y Social. Los testigos aseguran que los agresores colgaban carteles para Emilio Jatón, actual candidato a intendente de la ciudad, y que trabajaba para Julio “Paco” Garibadi, quien se impuso en la categoría concejales, cortando pasacalles de otros candidatos. El agredido está vinculado al radicalismo y colgaba carteles para Lucas Simoniello. Quienes llevaron adelante la embestida que casi termina con la vida de Borda escaparon inmediatamente. El otro grupo, en cambio, permaneció en en el lugar, ayudando a la víctima, conscientes de que el ataque iba dirigido a uno de ellos.

La fiscal describe el relato del empleado de la parrilla, uno de los que tuvo en cuenta para pedir la prisión preventiva del único imputado. “Uno de ellos me comentó que el Pelado (Toledo) le cortaba los pasacalles y les ponía los de Jatón”.

 

El hecho

El 24 de abril, en la audiencia donde se concretó la prisión preventiva contra Marcos Alejandro Toledo, imputado por el presunto delito de homicidio en grado de tentativa, la fiscal Ana Laura Gioria hizo un detallado relato de lo ocurrido el 29 de marzo en la parrilla propiedad de Horacio Daniel Borda. Allí, destacó lo “coincidente” de los testimonios brindados ante efectivos de la Comisaría 14, de la Policía de Investigaciones y en sede judicial, por parte de diferentes testigos. El sábado, el programa “Cuidado con el Perro”, que se emite por Solar de Radio, dio a conocer el testimonio de la fiscal en esa audiencia. En esta nota de Diario Santa Fe se puede acceder a fragmentos de video de esa presentación de la fiscalía.

 

En primer lugar, Gioria explicó que el día del hecho un móvil policial se encontraba patrullando “cuando son divisados por un grupo de personas que estaban en la vereda y le hacen señas, porque el propietario de una parrilla había sido atacado por cuatro masculinos de identidad desconocida, a bordo de una Peugeot Partner”. Luego,  precisó que tras el ataque Borda ingresó al Hospital Cullen “en estado crítico”, con un “traumatismo encefalocraneal grave, con asistencia respiratoria mecánica”. Repasó las tres intervenciones a las que fue sometido, y por las que aún continúa internado. Tardó más de un mes en volver a abrir los ojos.

 

¿Qué fue lo que desencadenó el ataque? Un hecho del cual Borda era totalmente ajeno: una pelea por la colocación de pasacalles y carteles políticos, en el marco de la campaña electoral por las PASO que se desarrollaron el 28 de abril. La interna del Frente Progresista Cívico y Social enfrentó a dos precandidatos a concejales: por un lado el actual diputado provincial Julio Francisco “Paco” Garibaldi, el candidato “oficial” de Emilio Jatón. Por el otro, Lucas Simoniello, de extracción radical. Se acordó una interna “limpia”, sin agresiones ni jugadas sucias. Los testimonios indican que ocurrió todo lo contrario.

 

A los pocos días de iniciada la campaña, el equipo de Simoniello empezó a notar que les rompían los carteles o, directamente, los bajaban. Hubo una queja ante algunos referentes de Cambiemos, por entender que estaban detrás de la maniobra. “Nosotros no tenemos nada que ver”, fue la respuesta, que no convenció demasiado. Sin embargo, no mentían.

 

El 26 de marzo, Sergio Martiniano Pinto colgaba carteles de Simoniello en el norte de la ciudad. En la intersección de Teniente Loza y Blas Parera vio cómo unos hombres bajaban de una Peugeot Partner blanca, con una tijera, para cortar los pasacalles que había colgado. “Me bajo, les digo que no los corten, y me contestó que les pagaban para cortar nuestros pasacalles”, declaró en sede judicial. Al otro día, fue al Concejo Municipal con el número de patente: CFD502. Ahí pudo chequear que el auto estaba a nombre de una mujer, y que su esposo era Roberto Toledo, uno de los que, durante la campaña, salía a pegar carteles de Jatón y Garibaldi.

 

La fiscal describe el relato de Sergio Pinto, quien era el objetivo de la patota que entró a la parrilla a atacarlo. “Pienso que Toledo trabaja para Garibaldi”, dice en una de sus declaraciones. En la otra dice “cuelgo carteles para Simoniello” y que Toledo, días antes del hecho, le dijo que les pagaban “para cortar los pasacalles”.

 

“Pienso que Toledo trabaja para Garibaldi”, afirmó Pinto en su declaración. En el perfil de Facebook de la esposa de Toledo se lo veía junto a Garibaldi, en una reunión con vecinos. Horas después, esa imagen -que acompaña esta nota- fue borrada de esa red social.

 

 

Paco Garibaldi Toledo
Garibaldi junto a Roberto Toledo (remera blanca), señalado por los testigos como quien encabezó la agresión.

 

El 28 de marzo Pinto fue a comer a la parrilla ubicada en Blas Parera al 9300. Estaba solo. Luego ingresaron Leonardo Fasseta y Gustavo Borda, sobrino de Horacio, y se sentaron a comer con él. “Habíamos terminado de comer, estábamos hablando de política, cuando escucho «mirá como te enganche» y siento un golpe en la cabeza. Tenía un fierro amarillo de los que se usan para las instalaciones de gas. Cuando me defendí, los otros se metieron, el dueño se metió para intentar separar, y ahí le pegaron. Cuando cae, golpea contra el piso. Después volvieron a pegarme a mí”, relató. Una familia que estaba en la otra mesa ocupada a esa hora, corrió a ayudar a Horacio. La mujer, con un bebé en brazos, pedía por favor que paren.  Su esposo intervino y también fue agredido. Al menos dos testigos aseguran que los agresores portaban armas de fuego. La esposa del parrillero escuchó los gritos y se acercó al lugar. Sólo cuando escucharon “¡lo mataron, lo mataron!” los agresores frenaron su acción. Se subieron a la camioneta blanca en la que habían arribado y huyeron hacia el norte.

 

Pinto, Fasseta y el sobrino de Borda se quedaron en el lugar, junto a la otra familia que comía en el local, esperando la llegada de la ambulancia. El testimonio de Manuel De La Cruz Álvarez, empleado y amigo del parrillero, fue similar: “Era una jornada normal, quedaban dos mesas ocupadas. El tipo entró a la primera mesa, le dijo «negro de mierda, ahora hacete el malo», y le empezó a pegar con el caño. Cuando Horacio intenta separarlos bajaron tres tipos más, uno me tira un fierrazo, no me alcanza a pegar, y uno le pega un fierrazo en la cabeza a Horacio. Los de la familia que comían atras vinieron a ayudar. Horacio estaba desmayado. Cuando gritamos que lo habían matado, se fueron corriendo. El Pelado (Roberto Toledo) empezó todo”. También agregó, ese mismo día, ante la policía, que “ellos me comentaron que habían tenido una discusión por los carteles políticos, porque el Pelado le cortaba los pasacalles y les ponía los de Jatón, pero que la discusión no había sido para tanto”. Fasseta, por su parte, sostuvo que una semana antes del hecho Pinto les había comentado que venía discutiendo con un grupo de personas que le descolgaba los pasacalles, y que les había dicho que los iba a denunciar.

 

La fiscal describe el relato de un testigo, quien confirmó que una semana antes Pinto (el objetivo de la patota que ingresó a la parrilla) le había dicho que estaba teniendo problemas con gente que descolgaba los carteles de Simoniello.

 

En todos los testimonios recogidos por la fiscal se señala a Roberto Toledo como quien ingresó a la parrilla y agredió a Pinto. Y para la fiscalía está claro, además, que el agresor de Borda fue su hijo, Marcos Alejandro Toledo, a quien la fiscal le imputó el delito de “tentativa de homicidio”, por haber “intentado dar muerto a Horacio Daniel Borda intencionalmente, mediante el empleo de un elemento contundente”, y que ingresó al local “acompañado por otras tres personas, entre ellas su padre, Roberto Toledo”.

 

Una parte de los medios de comunicación que informaron sobre el hecho lo hizo afirmando que se había tratado de una suerte de “pelea entre punteros políticos” y equipararon la responsabilidad de ambas partes. Lo cierto es que del expediente, guardado en la carpeta judicial 2108094503-2, no se desprende que haya existido un “enfrentamiento” ni una “pelea”: lo que allí queda claro es que quienes, según el agredido, trabajan para “Paco” Garibaldi, bajaron provistos con armas de fuego y caños de hierro a atacar a quienes colgaban carteles para Simoniello. Y que fueron, además, quienes agredieron a Borda.

 

La respuesta de los candidatos

 

“Paco” Garibaldi, quien encabeza la lista de concejales del Frente Progresista Cívico y Social para las próximas elecciones, admitió que conoce a Roberto Toledo, señalado por los testigos como quien encabezó la agresión y el que “empezó todo”. Sin embargo, afirmó desconocer si Toledo pegaba carteles para su campaña y que no sabe si trabajó en su campaña porque, en sus palabras, “no existe una organización formal”. Tampoco sabe si Toledo descolgaba carteles de otros candidatos. Repudió el hecho y reclamó justicia.

 

El candidato a intendente por la ciudad de Santa Fe, Emilio Jatón, sostuvo que no conoce a Roberto Toledo, que no cuelga carteles para él y que desconoce si lo hace para Garibaldi. Que no tuvieron conocimiento de alguna situación de violencia previa al hecho y que cuando se enteró de lo ocurrido no quiso acercarse a la familia de Borda porque quiso ser “respetuoso del momento que estaban pasando”. “Me acerqué al hospital Cullen y me puse a disposición de la familia. Lo importante es que se recupere y la justicia investigue y sancione a los responsables”, agregó.

 

El candidato a concejal Lucas Simoniello (tras las PASO, quedó en el tercer lugar de la lista que encabeza Garibaldi) confirmó que Sergio Pinto cuelga carteles para el radicalismo y que “es un militante del radicalismo desde hace más de 20 años”. Que antes del hecho supo, a través del relato de militantes de su espacio, que estaban cortando sus pasacalles. También exigió justicia.

 

La fiscal describe el relato del empleado de la parrilla y de una mujer que comía en el lugar. Todos los testimonios son coincidentes.