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Sola frente al acoso de un policía

Una joven agente se cansó de que su superior le ofrezca dinero para acostarse con él, de que la siga, le mande mensajes y se le aparezca en la casa. Lo denunció pero a los pocos días la causa fue archivada

Policia santa fe
Imagen Ilustrativa

Por Victoria Rodríguez (@Vicki_RH) y Maximiliano Ahumada (@mxahumada )

 

A.C. camina a la madrugada por calle Crespo. Llegó hace unos minutos a la Terminal de Colectivos y está yendo a su casa. No se tomó un taxi para no gastar más. Es policía ¿cómo no va a poder caminar por la madrugada sola?

 

Siente que alguien la sigue. Mira para atrás y ve un auto que avanza despacio pero mantiene la distancia. Se prepara, sigue caminando. Quedan pocas cuadras para su casa. Apura el paso disimuladamente y vuelve a mirar para atrás. El auto ya no está. Respira. Sigue su camino.

 

Cuando llega a la puerta de su casa una voz familiar le grita desde un auto. “¡Carita!”, le dice insinuante. No necesita mirarlo para saber quién es. La rabia la consume. Se da vuelta y le grita barbaridades. Un “dejame en paz” se hilvana entre los insultos. Está harta.

 

Tiene 27 años y una nena de 2. En 2012 decidió ser policía para tener más oportunidades y ayudar a su mamá y su hermana. Vive en un pueblo del norte santafesino y ahí las opciones para las mujeres que buscan una profesión están entre el aula y la comisaría.

 

Hay orgullo en su elección de vida, hay ganas de hacer carrera, de crecer. Por eso, cuando la destinaron a Santa Fe no tuvo problemas en buscar un departamento interno para alquilar e instalarse. Pero todo cambió en octubre.

 

Una nueva designación la llevó a un barrio en el que conoció a Juan Páez, un policía que fue escrachado en las redes sociales por acosador. “Juan PAEZ, éste es el macho que si no te acostás con él te hace la vida imposible. Lo echaron de la Vial, ahora está en la PAT. Quién lo banca. Nosotras, las mujeres que estamos en un grupo policial, para repudiar a hijos de puta como éste, o vamos parar; porque no es no”. El alerta llegó tarde para A.C.

 

Policia acosador 4
El uniformado fue escrachado en redes sociales

Al principio, su relación con él era como con todos sus compañeros, había charlas y algunos chistes. Lo que se necesita para construir un buen ambiente de trabajo. Pero, de a poco, él fue tensando los límites.

 

Primero fueron comentarios que la desconcertaban un poco. Estaban en ese límite en el que no quedaba en claro si es una insinuación o un chiste. Él buscaba incomodarla. Pero, cada vez, sus intenciones se fueron haciendo más explícitas. La cruzaba en el destacamento y le ofrecía hacer “ejercicios de combate a cuarto cerrado o a auto cerrado”. También la alcanzaba hasta la casa, con el pretexto de que le quedaba de paso, y cuando llegaba le pedía que lo invite a pasar.

 

Ella desvió el tema todo lo que pudo. Le decía que no quería hacer más cursos, se bajaba del auto diciéndole que no. Empezó a limitar las conversaciones que tenían. Nada servía. El acoso aumentaba y él comenzó a ofrecerle dinero a cambio de sexo(VER GALERÍA DE IMÁGENES). Le hacía señas de cuánto podía pagarle y le mandaba mensajes de whatsapp proponiéndole montos y fechas concretas. Le escribía muchos mensajes, a cualquier hora. Insistía. Ninguna de las estrategias que A.C. elegía funcionaba. Si no le contestaba, él insistía. Si se enojaba, él insistía. Le decía que quería ser su amigo y volvía a ofrecerle dinero por sexo o a pedirle de pasar a visitarla.

 

Galería de Imágenes: (Hacer click sobre las fotos para agrandar la imégenes)

 

Comenzó a seguirla de noche y a mandarle mensajes desde la puerta de su casa. Por el acoso decidió no alquilar más esa casa y vivir en su pueblo. Ya no le importaba si tenía que viajar varias horas o quedarse la mitad del día dando vueltas entre bares, plazas y casas de amigos. Pero los mensajes siguieron. Y la última respuesta fue tajante: “No pienso cambiar de número por vos. Mañana directamente hablo con el jefe y listo. No quiero llegar a más. Suerte”.

 

El 18 de diciembre, A.C. lo denunció en Asuntos Internos. Estaba harta y desesperada. Nadie le había dado ninguna respuesta. Cuando Paez se enteró dejó de escribirle y de buscarla durante unos días. Y, después, empezó otro modo de acoso.

 

Un día que se cruzaron y él se le rió en la cara. “Hiciste la denuncia y ¿qué pasó? Nada. Yo ya arreglé todo”, le dijo. Desde ese día, las condiciones de trabajo de A.C. cambiaron. Comenzó a hacer guardias más largas, custodias sin descanso ni para ir al baño y le cambiaron los días de trabajo. No pasó lo mismo con ninguno de sus compañeros o compañeras de trabajo. Sólo con ella.

 

Cuando Asuntos Internos le avisó que había pasado su denuncia a Fiscalía creyó que la situación podía mejorar pero el archivo exprés de su causa la volvió a dejar sola y desamparada ante un superior que la convirtió en su blanco.

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La denuncia que presentó A.C contra Paez en Asuntos Internos

Desde diciembre, A.C. conoció a más mujeres que sufrieron lo mismo que ella. Ninguna está preparada para hablar, para revivir lo que pasaron ni para afrontar las consecuencias de denunciar a un compañero. A.C. no es ingenua, sabe que hay consecuencias peores que pueden llegar en las próximas semanas, sanciones, traslados… Pero no le importa, está harta y no quiere que ninguna compañera más tenga que pasar por lo que ella está viviendo.

 

 

La víctima sin rostro

 

Los mensajes por whatsapp, los acosos en el ámbito del trabajo y las visitas indeseadas fueron parte del calvario que tuvo que soportar la joven policía de 27 años. Finalmente, el 26 de diciembre de 2018, la víctima se presentó en la dirección provincial de Asuntos Internos. Allí dio cuenta de manera pormenorizada sobre las conductas del policía Juan Paez. No sólo hizo una descripción detallada de todo lo que venía padeciendo, sino que además adjuntó a su presentación esclarecedores mensajes de whatsapp. En ese intercambio, queda claro que Páez le hacía ofrecimientos de dinero a cambio de sexo e incluso también quedaron registrados sus posteriores pedidos de disculpas. Páez no sólo se limitó a ofrecerle dinero, sino que además y ante la negativa de la joven policía, inició su segunda etapa: la persecución laboral.

 

Sin embargo y según consta en los registros judiciales, la causa fue enviada a la fiscalía a cargo de la Dra. Yanina Tolosa, quien el 11 de enero de 2019 resolvió su archivo por “falta de elementos serios o verosímiles”.

 

Documento: La Fiscal Tolosa Archivó la denuncia. (Hacer Click en la foto para agrandar la imagen)

 

 

La fiscal consideró que lo expuesto por la joven no era creíble y jamás se tomó el trabajo de citar a la denunciante para escucharla. Según pudo establecer Diario Santa Fe, la dirección de Asuntos Internos nunca envió a la fiscalía las conversaciones de whatsapp que habían sido incorporadas en su denuncia.

 

En definitiva, la Dra. Tolosa se basó únicamente en los hechos descriptos por la joven y de manera increíble tramitó la causa sin siquiera conocer su relato o su rostro.

 

Resulta llamativo que, más aún en estos tiempos, se archive una denuncia por violencia de género (ámbito laboral y personal), sin citar a la víctima. Fue mucho más importante para la fiscal ajustarse a lo enviado por la dirección de Asuntos Internos, organismo policial compuesto mayoritariamente por hombres y con un comportamiento típico de las fuerzas de Seguridad.

 

Según pudo saber Diario Santa Fe, por estos días podría concretarse el “desarchivo” de la causa, luego de que en una nueva tramitación se incorporen a la investigación las conversaciones que involucran al denunciado y, por primera vez, se cite a declarar en Fiscalía a la víctima.