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Lerche y otros ex dirigentes, procesados por administración fraudulenta

El ex presidente sabalero deberá responder ante la justicia junto a Moncagatta, Marín, Marcelo Maglianesi y Pradolini por su gestión al frente de la institución. También fue procesado Sikh, un contador que le cambió cheques por millones de pesos a Colón. Gastos sin documentar, pagos excesivos a representantes, el departamento de Puerto Madero, facturas truchas y las esquirlas de la causa por la destrucción de la Virgen de Guadalupe forman parte de las irregularidades que les imputan.

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Por Maximiliano Ahumada (@mxahumada) y Nicolás Lovaisa (@nicolovaisa )

A más de tres años del inicio de la causa, el juez Darío Sánchez procesó por el presunto delito de administración fraudulenta a Germán Lerche, Rubén Moncagatta, Carlos Marín, Marcelo Maglianesi y Osvaldo Pradolini por su desempeño al frente del Club Atlético Colón, entre los años 2006 y 2013. En la causa también quedó involucrado alguien que nunca formó parte de esas comisiones directivas: Miguel Ángel Sikh, “el contador personal de Lerche”, según una empleada del club, que le cambió millones de pesos en cheques a la institución del barrio Centenario.

 

El delito está previsto en el artículo 173, inciso 7, del Código Penal Argentino y establece penas de entre 1 mes y 6 años de cárcel. Sánchez le atribuye a los ex dirigentes “violación de los deberes a su cargo y uso abusivo de poderes y autoridad investida; haberlo defraudado económicamente, perjudicando sus intereses; administración y bienes que se le confiara, procurando causarle daños y/u obtener lucro indebido para sí mismo y otras personas”.

En las imputaciones, el magistrado enumeró las irregularidades que habían sido advertidas por la fiscal, Mariela Jiménez, y por la pericia contable, que estuvo a cargo de Germán Pérez. Entre ellas, el alquiler de un departamento en Puerto Madero, sin autorización de comisión directiva, en cuyo contrato puede leerse que el “único locatario” era “Germán Lerche y su familia” y cuyo uso sería para”fines turísticos”.

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La destrucción de la imagen de la Virgen de Guadalupe forma parte de los hechos denunciados. En aquel momento, el mismo juez Sánchez estuvo al frente de la causa por “daño agravado”, de la que resultaron penalmente responsables Lerche, Marcelo Maglianesi y el ex futbolista Ariel Garcé. Los tres llegaron a un acuerdo: una probation, a la que el magistrado accedió, a cambio de la donación de un microscopio para la Fundación Mateo Esquivo.

Sin embargo, quien pagó la donación fue Colón, y no los responsables. La compra se realizó a la empresa “Claudia Lamelza SRL”, de Rosario, y fue abonada por un cheque del club que se emitió el 24 de julio de 2012 y se presentó al cobro dos días después, según consta en los registros del Banco Credicoop. El monto fue de $87.184,50. Al cambio oficial de ese día, más de 19 mil dólares. Según el juez, el pago correspondía “a Lerche, Maglianesi y Garcé, y no al Club Atlético Colón, el cual revestía su calidad de víctima”. Los dirigentes trataron de salvar la situación diciendo que le habían descontado parte del salario a Garcé. El juez sostiene que “en la rescisión de contrato anticipada efectuada ante escribano público en fecha 16/07/2012 en su punto 2, se aclara que dicha rescisión se formalizó sin cargo alguno” y agrega que “si ingresó suma alguna en concepto de multa aplicada al ex jugador Garcé a la economía de la Institución, dicha suma ya formaba parte del patrimonio del Club”.

Otro punto en el que las imputaciones entre los ex dirigentes se repiten es el permanente retiro de dinero en concepto de viáticos por traslados, alojamientos y comidas, sin la documentación correspondiente que acredite el gasto. Sólo entre enero de 2011 y noviembre de 2013, Lerche, Moncagatta, Marcelo Maglianesi, Marín y Pedro Eusebio retiraron 298.583 pesos, equivalentes, según la cotización oficial del Banco Nación en el día de cada una de esas operaciones, a 62.240 dólares.

¿Cuál era la modalidad para retirar efectivo de la caja chica de Colón? Lo explicó ante la justicia María Belén Quilici, en su declaración: “Todo dinero que se retiraba del Club era bajo un cargo a rendir; la orden de entregar ese dinero la daba exclusivamente Lerche. Siempre lo que se entregó era bajo recibo que decía cargo a rendir con la obligación después de traer comprobante”. En su fallo, el juez sostiene que estos gastos “tampoco fueron rendidos ante la Comisión Directiva y/o presentando comprobantes de los mismos, aún cuando Lerche manifiesta que esa era la modalidad del Club para con los miembros de Comisión Directiva”.

 

 

 

Otro punto, ya advertido en la pericia contable, es la utilización de 210 líneas de celulares que, durante la gestión Lerche, pagó Colón. En total, Colón abonó 753.999 pesos en líneas de telefonía móvil y 23.906 pesos en compra de equipos. Si se tiene en cuenta la cotización de la moneda estadounidense en cada cierre de año, el gasto en abonos mensuales asciende a 209.954 dólares y el gasto en equipos a 5565 dólares.

Sánchez sostiene que “no se encontró acta de Comisión Directiva que apruebe la necesidad de su utilización ni quienes debían ser los destinatarios de dichos teléfonos”. Durante la causa, Lerche reconoció que “había muchas líneas de celulares” aunque “sin hacer mención a la cantidad ni al monto excesivo abonado mensualmente de acuerdo a los registros contables y documentación respaldatoria”. Para el juez, la pericia demuestra “el gasto excesivo en telefonía celular por la adquisición de líneas, compra y renovación de equipo por cuyo uso solo fueron beneficiados algunos miembros de la Comisión Directiva”.

Las comisiones pagadas a los representantes también quedaron en el ojo de la justicia. El juez admite que “si bien no hay un porcentaje establecido o estipulado en ninguna norma, surge de las declaraciones efectuadas por Ricardo Lavini como también Leopoldo Luis Hilbert, que nada justificaría el pago de comisiones a representantes superiores a los usos y costumbres del mercado del fútbol local e internacional, es decir no más del 10%”.

Sin embargo, y por citar sólo un ejemplo, Colón abonó el 23% del total de la operación por Lucas Landa a los empresarios Alejandro Nacaratto y Leonardo Rodríguez (el ex volante de la Selección Nacional). El caso de Mauricio Romero también es llamativo: además de abonar un porcentaje superior al habitual a su representante, Ciro José Sánchez, la entidad del barrio Centenario le pagó 150 mil pesos a la CPN Natalia Turosky por “Convenio de Reconocimiento de Honorarios por Asesoramiento”. Turosky tiene el mismo domicilio que Sánchez. Para el juez, se trata de una persona que “a ciencia cierta no tuvo participación alguna” en el pase.

 

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En cuanto a Miguel Ángel Sikh, quien fue mencionado por Quilici como “el contador personal de Lerche”, entre 2008 y 2013 se libraron desde Colón, a su nombre, 221 cheques por un monto nominal de $10.761.871. De ese total, 102 (por $6.183.638) fueron anulados. De los restantes 119 cheques no hay información. Es decir que no se sabe en ningún caso “las tasas aplicadas” por un monto total de $4.578.233. 

“Si nos centramos en la operatoria realizada entre el club A. Colon a través de sus representantes y firmantes – German Lerche, Carlos Marín, Marcelo Maglianesi y Miguel Sikh, inscripto en la AFIP como su actividad principal la de Servicios Personales NCP cód.960990 y secundaria Servicios Inmobiliarios por cuenta propia, con bienes urbanos propios o arrendados NCP cód. 681098, es claro que el descuento de cheques posdatados de terceros o propios del club se efectuó con habitualidad, en gran cantidad y durante un tiempo prolongado -5 años aproximadamente-, con lo cual Sikh hizo de ello una actividad permanente que le proporcionó una fuente de ingreso desconocida por el Fisco por no estar debidamente inscripto para desarrollar ese tipo de actividad financiera, lo que deberá ser investigado, librándose copia de la presente resolución a la Administración Federal de Ingresos Públicos”, puede leerse en la resolución judicial.

Respecto a la responsabilidad de Pradolini, síndico de la institución, el juez afirma que “omitió de manera totalmente deliberada la fiscalización y control de la gestión dirigencial del Club Atlético Colon, no verificando las disponibilidades con la cual contaba, permitiendo serias irregularidades por parte de ciertos dirigentes – parte de los indagados -, que desembocó en la producción de un perjuicio económico para la institución”. Agrega que “esa posición de fiscalizar resulta su principal misión, ya que ante los hechos atribuidos y realizados e imputados a los distintos dirigentes integrantes de la Comisión Directiva, lo hubiera obligado a cumplir con los deberes y atribuciones que el estatuto le concede, a los efectos de evitar y en su caso interrumpir los actos que produjeran con una situación dañosa para el patrimonio del club”.

En su escrito, el juez fue durísimo con la actuacion de los ex integrantes de la comisión directiva, de quienes sostiene que hicieron “un ejercicio abusivo en el cumplimiento de sus deberes, que se materializa en perjuicio de los intereses confiados al excederse arbitrariamente y dolosamente las facultades por los cuales los socios de la Institución le concedieron con su voto”. Y precisa que “de los gastos observados y detallados en la pericial contable, se advierte un total descontrol en la administración del club, de los cuales eran responsables éstos directivos y por cierto, no hacían al normal funcionamiento, metas o fines del Club”.

En otro párrafo, Sánchez insiste en que “más allá de los desmanejos financieros del club, a lo largo de la investigación se ha intentado justificar el consumo de un café o almuerzo en el Hotel de Campo; el pago de un viático; un viaje aéreo con el plantel; el alojamiento en dependencias del Hotel de Colón; la carga de combustible; el uso indiscriminado de líneas de telefonía celular; la utilización de tarjetas corporativas de crédito como eventos propios de las funciones laborales”.

Otras de las irregularidades mencionadas son la utilización de facturas apócrifas, haber librado cheques sin fondo, comprar moneda extranjera sin su respectiva documentación, la no rendición de subsidios recibidos para realizar obras de cara a la Copa América y el pago de alojamientos, comidas y gastos no vinculados a Colón, que tuvieron como beneficiarios, por ejemplo, a Gabriel Omar Batistuta y los integrantes de la banda de rock “La Mancha de Rolando”, entre otros.