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“Indigna ver cómo se esfuma todo el trabajo y la ilusión”

Ivo Decilio es una emprendedora que vino de Córdoba en 2011 para abrir un comercio en la Ruta 1. Después de años de crecimiento bajó las persianas definitivamente. Su caso particular no escapa a la actualidad del sector: un directivo de CAME dijo que la situación del rubro “es casi desesperante”.

Comercio ruta 1 cerrado final
Apil, el comercio de Ivo cerrado definitivamente.

Por Mariana Steckler (@marianasteckler)

 

La situación del sector comercial en todo el país es delicada. Distintas asociaciones y cámaras del comercio dan cuenta de esto, pero también los ojos cuando recorren las calles y ven comerciantes afuera de sus locales, mate en mano, carteles anunciando liquidaciones sorprendentes en un intento desesperado por atraer a los cada vez más huidizos clientes,o directamente las temibles rejas ostentando el cierre definitivo de lo que alguna vez habrá sido un sueño.

Santa Fe no es ajena a todo esto. Esta semana, Roberto Slobonianiuk –vicepresidente Regional del Litoral de Confederación Argentina de la Mediana Empresa- describió la situación del sector comercial como “casi desesperante”: baja estrepitosa en las ventas por pérdida del poder adquisitivo, presión fiscal alta, tarifazos y suba del precio de los alquileres, apertura sin control de las importacioneslo que provoca el avance del comercio ilegal deslealy las pobres expectativas a futuro que avecinan conforman un combo que preocupa y desalienta al sector.

De hecho, luego del pasado día del padre y a pesar de las esperanzas depositadas en un repunte de las ventas y al lanzamiento de importantes promociones y descuentos, desde las cámaras empresarias del sector anunciaron que las ventas cayeron un 3,6% frente a igual periodo del año pasado.

¿Pero qué pasa cuando “el sector” tiene cara, nombre y apellido, familia?

Ivo Decilio es una joven mujer que, junto con su familia, abrió un local comercial en la zona de la costa santafesina, a la vera de la Ruta Provincial Nro. 1, allá por el año 2011. Ella prefiere llamarlo “proyecto” en vez de local porque “lo pensamos con mis hermanas, lo soñamos como un espacio de venta de productos artesanales pero también de encuentro, la posibilidad de hacer algo que nos gustaba mucho”.

 

comercio ruta 1 abierto 1
Apil hace dos años.

-¿Cómo iniciaron el proyecto?

“Hace seis años vivía en Córdoba y vine a Colastiné detrás del sueño de instalar junto con mis hermanas “Apil, antojos artesanales”. Vendíamos artesanías y artículos de decoración, luego le sumamos ropa infantil. Sin embargo, al principio empezamos con tres cacharros, la inversión original fue pequeña, en un principio estuvimos en un local chico sobre la ruta 1 y con el tiempo pudimos mudarnos a otro mucho más grande. Durante años el negocio fue creciendo, mucho.”

-¿Cuándo dejó de crecer?

“Apenas cambió el gobierno (nacional) empezamos a notar la baja en las ventas. Siempre hubo meses donde se vendía más y otros menos, pero en promedio nos iba bien, sin embargo, a partir del año pasado de golpe bajó la venta. Al principio esperamos porque pensábamos que ya iba a mejorar, que la gente no se animaba a consumir pero que en cualquier momento la cosa iba a cambiar. Además, los gastos empezaron aumentar un montón, la luz, por ejemplo pasamos de pagar $400 a $1200. Consumíamos menos, no prendíamos el aire acondicionado y aun así el tarifazo fue brutal. También aumentó muchísimo el monotributo, las mercaderías costaba reponerlas porque aumentaban mes a mes, etc”.

 

 

“Antes, la gente compraba lo que le gustaba, venía y elegía lo que quería, el último tiempo compraba lo que podía pagar, y siempre era algo chiquito. Eso antes no me pasaba.”

 

Cuando los ejemplos son concretos y evidentes

“Durante los seis años que estuvo abierto vendimos desayunos artesanales, y un clásico era el día de la madre. En octubre de 2015 entregamos de ocho a diez desayunos, tuvimos que rechazar pedidos porque no nos daba el tiempo para repartirlos. En octubre del año pasado vendimos dos. A ese nivel se derrumbó la venta”.

“Llegó un momento que dije basta, no tiene sentido, trabajaba hasta los domingos, muchas horas y lo terminamos cerrando en marzo de este año. Me costó muchísimo porque ahí adentro había ilusión, era precioso y además de mucho trabajo había mucho amor. Me enojó y me indignó tener que cerrarlo. De un día para el otro ver cómo se esfuma, cómo desaparece todo tu trabajo y tu ilusión.”