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“Ejercicio abusivo”, “total descontrol” y “anarquía”; así calificó el juez la gestión Lerche en Colón

En su fallo, el juez Darío Sánchez fue muy duro con la administración del club entre los años 2006 y 2013. Se mostró sorprendido por la actitud de los dirigentes, de intentar justificar "hasta el pago de un café" como "eventos propios de sus funciones" en la institución.

German Lerche 2017
Germán Lerche.

Por Maximiliano Ahumada(@mxahumada) y Nicolás Lovaisa (@nicolovaisa ) 

La semana pasada, en el marco de la “causa Lerche”, el juez Darío Sánchez decidió procesar por administración fraudulenta a al ex presidente sabalero, Germán Lerche, junto con Rubén Moncagatta, Marcelo Maglianesi, Carlos Marín y Osvaldo Pradolini. También procesó al contador Miguel Ángel Sikh, que nunca formó parte de la comisión directiva rojinegra.

 

En su fallo, el magistrado destaca la labor del contador Germán Pérez, quien estuvo a cargo de la pericia contable. Sostiene que fue difícil hallar documentación por la “desordenada, desprolija y hasta incompleta documental” existente en la institución, lo que prueba “el estado administrativo anárquico que imperaba en el Club Atlético Colón, evidenciándose un panorama de total descontrol en cuanto a los gastos que se autorizaban, lográndose reunir la convicción suficiente como para descartar de plano que los mismos hayan respondido a motivos funcionales o laborales de las personas que los realizaron”.

 

En su escrito, Sánchez sostiene que en la causa se logró demostrar “el grave perjuicio económico que originó el despliegue conductual de algunos miembros de la Comisión Directiva que lideraba Germán Lerche”, gestión durante la cual se realizaron “innumerables operaciones financieras no autorizadas, desconociendo el destino final de muchas de ellas, disponiendo indebida e ilegalmente del patrimonio del club, con el consabido perjuicio económico que ello representó”.

 

En otro tramo, califica como “un panorama de total descontrol” los gastos que se autorizaban desde la tesorería con la firma conjunta del presidente, el tesorero y el secretario general, como así también la participación del vicepresidente, y “la ausencia absoluta de la labor del síndico”.

 

Hay un párrafo por demás de contundente, que vale la pena transcribir de manera textual: “Nótese que más allá de los desmanejos financieros del club, a lo largo de la investigación se ha intentado justificar el consumo de un café o almuerzo en el Hotel de Campo; el pago de un viático; un viaje aéreo con el plantel; el alojamiento en dependencias del Hotel de Colón; la carga de combustible; el uso indiscriminado de líneas de telefonía celular; la utilización de tarjetas corporativas de crédito; etc.; como eventos propios de las funciones laborales”.

 

Sánchez menciona como ejemplo gastos ordenados por parte de la Gerencia Administrativa de Dique Dos S.A. (administrador del hotel Colón) de los que surgen el pago de “almuerzos supuestamente de trabajo, y otros gastos particulares, debiendo descartarse que los mismos puedan corresponder a una comisión de servicios, por cuanto, en primer lugar, de ser así deberían encontrarse los comprobantes todos juntos en una misma rendición, debiéndose haber tramitado las rendiciones de cuenta correspondientes que cubren este tipo de erogaciones”.

 

Entre ellos, se destaca el pago de alojamientos a Gabriel Omar Batistuta (que pese a nunca firmar un contrato con Colón, recibió pagos de la institución), la banda de rock “La Mancha de Rolando”, el propio Moncagatta y Ciro Sánchez, representante de Mauricio Romero; retiros de dinero de la “caja chica” de Colón por parte de Lerche, Marín, Moncagatta, Maglianesi y Pedro Eusebio que no fueron debidamente justificados; retiros de importantes sumas de dinero por parte de Marín y Pradolini, sin que se haya podido demostrar su ingreso a las arcas del club; excesivos pagos a representantes y la no rendición de los subsidios recibidos de parte del Gobierno de la Provincia de Santa Fe y la Municipalidad de la Ciudad de Santa Fe, para realizar obras de cara a la Copa América 2011.