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Crimen del parrillero: las contradicciones de Jatón y Garibaldi ante la justicia

En sede judicial, aseguraron que “no existe una organización de campaña” y que la propaganda callejera es llevada adelante por “voluntarios”. Sin embargo, la esposa de Roberto Toledo declaró que su pareja “había conseguido una changuita para poner carteles”. Otros testimonios fortalecen esa versión. Toledo conducía la camioneta en la que bajaron los agresores de Horacio Borda. Entre ellos, su hijo Marcos, hoy único imputado por el homicidio.

Jaton Garibaldi
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Por Maximiliano Ahumada (@mxahumada) y Nicolás Lovaisa (@nicolovaisa) 

 

Emilio Jatón y Francisco “Paco” Garibaldi hicieron por escrito su descargo en la causa en la que se investiga el brutal homicidio del parrillero Horacio Raúl Borda. Ambos testimonios, realizados por escrito, coinciden en una afirmación que, como mínimo, deja muchas dudas: que no hubo un comité de campaña encargado de contratar gente para la propaganda callejera.

 

Nota relacionada: Una pelea por carteles de campaña que terminó en un brutal ataque

 

Los candidatos del Frente Progresista Cívico y Social tuvieron un privilegio reservado para pocos: en la investigación por un (en ese momento) “homicidio en grado de tentativa”, no tuvieron que comparecer ante la fiscal Ana Laura Gioria cara a cara, sino que se les envió un cuestionario, que ambos respondieron por escrito. Así, evitaron concurrir al Ministerio Público de la Acusación y una probable foto incómoda.

 

El requerimiento enviado por la fiscal consta de ocho preguntas para cada uno. Las respuestas de Jatón y Garibaldi son llamativamente coincidentes, e incluso utilizan las mismas palabras, lo que hace presumir que fueron redactadas por la misma persona, con una estrategia coordinada.

 

En el punto 6 Gioria plantea el siguiente interrogante: “Para que diga el testigo quiénes son los encargados de la publicidad callejera”.

 

Según Jaton “no existe una organización formal de encargados de campaña y en lo referido a la publicidad callejera la misma es realizada por voluntarios”. Y sobre la misma cuestión, Garibaldi sostiene que “no existe una organización formal, la misma es llevada a cabo por voluntarios”. Una pregunta con una respuesta casi calcada de parte de ambos.

 

La declaraciones. (Hacer click sobre las fotos para agrandar las imágenes)

 

 

 

Sin embargo, varios testimonios contradicen su afirmación. Y uno de ellos es muy importante. María Daniela Mandraccia es la pareja de Roberto Toledo, quien aparece en fotos de campaña junto a Garibaldi, y que conducía la camioneta de la cual descendieron los agresores de Borda. Mandraccia sostuvo ante la fiscal que Toledo “salía cada dos por tres a la noche en la camioneta” porque “había conseguido una changuita de poner carteles”. Mandraccia habla de “changuita”, no de “voluntariado”, lo que hace suponer que Toledo recibía una suma de dinero en el marco de esa campaña, a contramano de lo que afirman Jatón y Garibaldi.

 

En las primeras horas del 29 de marzo, según los testimonios, Toledo encabezó el grupo que agredió y terminó con la vida de Borda, tras más de cien días de agonía. Por el hecho, el único detenido es su hijo, Marcos, pero en las próximas semanas podría haber novedades. El objetivo de esa agresión era Sergio Pinto, quien colgaba carteles para Lucas Simoniello, rival de Garibaldi en la interna del Frente Progresista. Pinto declaró ante la justicia que, días antes de ese hecho, había tenido un cruce verbal con Toledo, en el que le admitió que a él le pagaban para “cortar pasacalles”.

 

En la pregunta 7, Gioria también les pregunta si “Roberto Toledo y Marcos Toledo están afiliados al partido que usted representa”. Garibaldi contesta “no me consta”, mientras que Jaton sostiene lo mismo, pero con un curioso agregado: “no estoy afiliado a ningún partido político”.

 

Queda claro que la inexplicable decisión judicial de permitirles declarar por escrito les otorgó la ventaja de la ausencia de la repregunta. Jatón resultó electo intendente y Paco Garibaldi concejal. Ambos fueron los representantes del socialismo y, según sus coincidentes relatos, la organización de la campaña en una ciudad de más de medio millón de habitantes, que además es la capital provincial, se llevó adelante por “voluntarios”, sin remuneración alguna y sin coordinación.

 

Lo expresado por ambos no sólo qué es contradictorio frente a lo expresado judicialmente por parte de la pareja de uno de los partícipes de la agresión contra el parrillero, sino que escapa a cualquier lógica de sentido común. Todos los partidos utilizan recursos y contratan gente para distintas cuestiones relativas a una campaña electoral. ¿Quién se hacía cargo de los gastos surgidos del uso de la camioneta que utilizaba Roberto Toledo? No parece probable que se haya tratado de un “voluntario”, como sostienen Jatón y Garibaldi. De hecho, Toledo aparece al menos en dos fotografías con Garibaldi, acompañándolo en distintas charlas. Y según su esposa, se trataba de una “changa”, no de un militante “voluntario” del Frente Progresista.