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Ciencia y Tecnología: ¿Santa Fe cerró la persiana?

Existe una gran preocupación en los sectores de Ciencia y Tecnología de la provincia por el rumbo que tomó la nueva gestión en el área. El ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación fue disuelto y todavía no se vislumbra cual será la política de la nueva Secretaría.

 

Celula con Coronavirus
Imagen, obtenida con microscopio electrónico, que muestra una célula infectada por coronavirus. El Covid-19 se ha coloreado en naranja para que se pueda observar mejor.NIAID / EFE

Por Jorge Varsa

 

No siempre la institucionalidad es el reflejo de una política efectiva sobre un tema. A esto se suma que la política de ciencia, tecnología e innovación (CTI) provincial, por su especificidad, resulta aún más complicada de visualizar. Es por ello, quizás, que el rango institucional y la inversión resulten el termómetro que divide las aguas entre la buena o la mala política.

 

Si analizamos la provincia de Santa Fe en estos términos podríamos afirmar que no hay política alguna. O sea, no califica ni siquiera como una mala política. Expliquemos esto.

 

A partir de los arreglos institucionales, podemos inferir que la reciente gestión asumida en diciembre del 2019, con un criterio austero, entendió que no era necesario tener un ministerio para diseñar e implementar política de CTI. Además, suponemos, decidió anclar el área con la cuestión productiva, más allá de la injerencia que puedan tener las actividades de CTI en las otras dependencias del gobierno como, por nombrar algunas, Educación o Salud. Esto es visible a partir de que el área perdiera el rango de ministerio para convertirse en una Secretaria dentro del Ministerio de la Producción, al que amablemente se le agregó Ciencia y Tecnología en el título.

 

Hasta aquí y con estos datos no estaríamos en condiciones de creer que todo este movimiento fuera negativo. Sin embargo, a casi 6 meses del inicio de gestión, no se avizora ninguna  luz en el camino.

 

En primer lugar, el reacomodamiento institucional se convirtió en un liso y llano desguace de la estructura orgánica, llevado a cabo sin criterios de funcionalidad. El área perdió más del 50 % de sus recursos humanos, portadores del conocimiento acumulado en gestión de CyT que se realizó sin ninguna orientación que asegurase la continuidad de las pocas fortalezas que desde que existe el área se pudieron conseguir. Al personal de planta, desorientado con semejante medida, se lo “invitó” a cambiar de área. Perdiendo el área a personas formadas y capacitadas para la gestión de esta temática tan particular. Por otro lado, el personal que estaba precarizado, los trabajadores contratados que cumplen roles fundamentales en las áreas en las que se desempeñan (4 en la actual Secretaría y 26 en el Acuario en Rosario) no solo no tienen la retribución que se merecen, sino que a 6 meses de iniciada la gestión tampoco hay una política para ellos ¿Qué pasará con el Acuario del Río Paraná si se discontinúan los contratos?

 

Respecto a  las políticas públicas de CTI, se péndula entre los dos peores escenarios, por un lado su ausencia y por el otro, cuando se avizora una pequeña iniciativa todo se reduce a un sin número de expresiones de deseos sin anclaje en la realidad provincial. Las iniciativas se reducen a eventos, organizados por actores externos, que no van más allá de fogonear el espíritu emprendedor (Hackatones) y que poca relación guardan con la Ciencia, las universidades y los institutos de CONICET que se encuentran en el territorio provincial. Hoy parece que las ideas que guían la política de CTI provincial están centradas en un imaginario del sujeto autogestor y autónomo que no considera las opciones de crecimiento colectivas y se orienta por una lógica competitiva, individualista propio del modelo ideológico emprendedorista. Aclarando siempre que no se trata de una descalificación de la tarea emprendedora como actividad en sí misma y opción viable de sustento económico. Pero sigamos.

 

Concretamente no se ha avanzado con ninguno de los programas que estaban pendientes (evaluación de convocatorias cerradas en 2019 y pagos de aquellas ya evaluadas) y no se han implementado nuevos. Hasta ahora la gestión acumula reuniones con instituciones de CyT nacionales y provinciales, sin correlato de implantación de política alguna.

 

La pandemia dejó en evidencia la necesidad de contar con un sólido sistema de CyT. Santa Fe lo tiene, ya que es la tercera provincia con mayor cantidad de investigadores por habitante. El único resultado de la gestión en este tema fue un listado de capacidades provinciales para afrontar la pandemia. Además podemos mencionar, que de manera tardía se dio a conocer un comité de expertos (que aparentemente venía trabajando pero que no se sabe en qué) y la organización de un ateneo sobre COVID 19, el 21 de mayo. Acciones que a final de cuenta no movieron el amperímetro en el manejo de la emergencia.

 

La herencia  

 

Lamentablemente no se pueden afirmar que esta situación es producto sólo del desmanejo del gobierno actual. La política del gobierno socialista, que apostó al crecimiento institucional, trabajó más sobre la promoción del nombre del ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, que sobre su constitución y fortalecimiento.

 

Para entender esto solo debemos remitirnos a las áreas específicas del ex ministerio, las que siempre fueron más chicas que las áreas de soporte y las que mayor cantidad del personal contratados tenían (Agencia 2 de 6 y 26 en el Acuario). El personal contratado debía asistir en las distintas actividades administrativas para suplir la de falta de nombramiento de personal de planta.  Nunca hubo voluntad de resolver estas irregularidades y a cambio se llenó el ministerio (como sucedió en todas las áreas de gobierno) de funcionarios que llegaron a ser en número más que el personal de planta permanente. 

 

Las políticas de CTI del gobierno socialista se concentró en la inversión, mucho mayor  en comparación con otros gobiernos provinciales, para financiar actividad de CTI, pero sin ningún direccionamiento. Desde el 2014 hasta el 2018, el ex Ministerio ejecutó en sus distintas líneas una suma cercana a los US$ 17.581.675,52. Sin embargo, nunca se hizo un análisis previo del por qué y a donde se dirigía el financiamiento. Tampoco se realizaron estudios de los impactos de esas políticas. Por supuesto, nobleza obliga, cuando hay inversión o actividad, aunque sea por equivocación, se cosechan logros y algunos avances.

 

Notas para una reflexión

 

            Un factor sin duda importante es la participación ciudadana en las políticas CTI, en las demandas, en la mirada crítica, en el entender que todo lo que allí sucede tiene un correlato en la vida social.