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Candioti, el represor santafesino que el gobierno de Macri quiere fuera de la cárcel

Estuvo 436 días prófugo de la justicia, hasta que cayó, en mayo de 2013, en Uruguay. La extradición se concretó recién en noviembre de 2016. La Cámara Federal de Apelaciones ya le negó la prisión domiciliaria por considerarlo parte "del plan sistemático de desaparición de personas". Su legajo lo ubica en cuatro centros clandestinos de detención. En Santa Fe, está acusado de la desaparición del colimba Roberto Daniel Suárez. Su nombre es uno de los que aparece en la lista para acceder al "Programa de Asistencia de Personas bajo Vigilancia Electrónica u otras modalidades de egreso anticipado".

Candiotti represor
Alberto Julio Candioti.

Por Nicolás Lovaisa  (@nicolovaisa) 

Al “capitán” Alberto Julio Candioti, su propio legajo personal lo ubica como un hombre de decisiones en cuatro centros clandestinos de detención durante la última dictadura militar. Actuó en la Brigada de Investigaciones de San Justo, en el Pozo de Banfield, el Pozo de Quilmes y en La Cacha. Su documentación  militar precisa que cumplió las funciones especificadas por las siglas S1 (Personal), S2 (Inteligencia) y S3 (Operaciones).

 

En el Destacamento de Inteligencia 101 figura como Jefe de la Sección Comando y Servicios entre el 9 de enero de 1978 y el 7 de abril de 1979. Bajo su línea de mando estaban los tenientes, subtenientes y suboficiales, y también una parte de los civiles que provenían del 601 y que con distintas funciones “fortalecían los recursos humanos de la dependencia”.

 

En San Justo, los escritos judiciales dan cuenta que “en virtud del cargo que ostentaba, Candioti debe responder en orden a los hechos que damnificaron a las víctimas que estuvieron secuestradas en la Brigada de Investigaciones durante su período de revista”. En Banfield se lo menciona como “Responsable de las áreas de Personal e Inteligencia en la Plana Mayor (cargos S1 y S2, respectivamente, nada menos), con el grado de capitán”.

 

En Quilmes, está acusado de “privación ilegal de la libertad y aplicación de tormentos reiterado en 81 oportunidades”. 

 

El período en el que Candioti actuó como Jefe del 101 lo ubica, por jerarquía, como uno de los hombres con poder decisión sobre La Cacha. En ese lapso de tiempo estuvo detenida allí Laura Carlotto, hija de la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto. Fue secuestrada en noviembre de 1977. El 26 de junio de 1978 fue trasladada a un hospital militar donde dio a luz a su hijo. La dictadura festejaba el Mundial, logrado apenas 24 horas antes. En esa causa, Roberto Balmaceda fue condenado a cadena perpetua. En su defensa dijo que tenía a muchos militares “por encima”. Y fue aún más preciso: “En la terminología castrense está lo que denominamos jerarquías. Quiero mostrarles que yo estaba abajo de todos los oficiales que ya estaban en el Destacamento cuando yo fui. Estaba el capitán Romero Pavón, el capitán Pasquale y un capitán Candioti, que no está en este momento acá”.

 

Cuando fue extraditado, los abogados de Candioti pidieron la prisión domiciliaria. La Sala I de la Cámara Federal de Apelaciones fue contundente en su rechazo, porque Candioti  “se mantuvo prófugo de la justicia hasta que fue habido en la República Oriental del Uruguay el día 23 de mayo de 2013”. Además, el fallo señala que “no debe perderse de vista que la obstrucción sobre la investigación de la verdad no puede desvincularse de las reiteradas afirmaciones de este Tribunal en el sentido de que las conductas juzgadas se inscriben en el marco de un plan sistemático de exterminio dirigido a lograr la impunidad”.

 

El nombre de Candioti es uno de los 1.111 que la Dirección Nacional del Servicio Penitenciario Federal entiende que puede acceder “al Programa de Asistencia de Personas bajo Vigilancia Electrónica u otras modalidades de egreso anticipado”. El absurdo pretexto para beneficiar a una gran cantidad de genocidas que están incluidos en esa lista es “la superpoblación carcelaria”. El Sistema Penitenciario Federal (SPF) depende del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación.

 

Lista represores candiotti
La lista en la que figura el represor santafesino.

 

 

Otros de los beneficiados en esa lista elaborada por el gobierno son Jorge “Tigre” Acosta, el “Turco” Julián y el ex capellán Christian Von Wernich.

 

En democracia, Candioti se recicló como dirigente deportivo. Fue vicepresidente de Colón y, luego, candidato a presidente. En la Asociación del Fútbol Argentino ocupó cargos importantes, como uno de los hombres de confianza de Julio Humberto Grondona. Fue asesor adscripto de la presidencia y apoderado legal del Instituto Superior de Arbitraje. Estuvo a cargo del área jurídica del Registro Nacional de las Personas y luego se desempeñó como asesor jurídico de  la Unión de Trabajadores del Turf y Afines (UTTA) y de la Obra Social del Personal de la Actividad del Turf (OSPAT), bajo la gestión de Carlos Felice. Hasta que se escapó a Uruguay, en febrero de 2012, ante el pedido de captura que pesaba sobre él.

 

En Santa Fe, su nombre aparece vinculado a la desaparición del conscripto Roberto Daniel Suárez. “A mi viejo un día lo mandaron a hacer un mandado y nunca volvió. La última vez que lo vieron fue en la Plaza del Soldado, esperando el colectivo que lo llevaba hacia barrio Guadalupe. Hay una denuncia en la Conadep y otros testimonios que afirman que Candioti fue una de las tres personas que participó del secuestro y asesinato de mi viejo. Yo nací en cautiverio el 24 de marzo de 1977 porque mi mamá fue detenida a los dos meses de embarazo”, afirmó Sebastián Suárez, su hijo.

 

Su mamá es Cecilia Mazzetti, que fue detenida en agosto de 1976. Tenía apenas 16 años. Empezó el embarazo con 52 kilos y lo terminó con 49. Ya a disposición del Poder Ejecutivo Nacional, pero aún detenida, fue trasladada al Hospital Cullen para dar a luz. Estaba tan débil que para llegar al parto debían hacerle una transfusión de sangre, que se demoró porque las Damas de Beneficencia estaban recorriendo el lugar, atentas a la visita de la esposa de Jorge Videla, que había llegado a Santa Fe para celebrar el primer año del golpe militar.

 

“Con mucho sacrificio y esfuerzo Sebastián nació bien”, recordó. Roberto y ella habían militado en la Juventud Peronista durante la secundaria. Su pareja decidió salir de la clandestinidad y presentarse para realizar el Servicio Militar 17 días después del nacimiento de Sebastián. El 1° de agosto de 1977 fue secuestrado. “El ejército se limitó a informarnos que para ellos era un desertor. En democracia al menos pudimos conseguir que dejara de figurar de esa manera y hoy es reconocido como víctima de desaparición forzada”, señaló. El pedido de hábeas corpus que presentó la familia de Roberto fue rechazado. La complicidad judicial está presente en ese documento, que lleva la firma como secretario de Víctor Hermes Brusa, luego juez federal, actualmente condenado por crímenes de lesa humanidad cometidos en Santa Fe.