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Al final, el campo no éramos todos

Si lo escuchaste con atención al presidente Mauricio Macri inaugurando una nueva edición de Exposición Rural, te pudiste dar cuenta que explicó claramente que “el campo”, no sos vos, ni somos todos. Si justo estabas haciendo un pollo a la parrilla o escuchaste un par de fragmentos sueltos o sólo viste el recibimiento afectuoso que tuvo acompañado por el “si se puede” a coro, te paso a detallar lo más breve que pueda el “corazón” de su discurso.

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Mauricio Macri y Luis Etchevere (Foto: Presidencia de la Nación)

Por Juan Manuel Berlanga.

@juanmaberlanga

De entrada nomás, contó que la mejor definición de lo que es el campo, se la escuchó decir a Alfredo De Angeli: “El campo son mis abuelos, mis padres y mis hijos”. Y bien que le habrá gustado la definición del campo a Macri, no nombró una sóla vez a los peones rurales, ni a sus derechos, ni del resto de los hombres y mujeres del campo que no son propietarios de la tierra. Ni a sus abuelos, ni a sus padres, ni a los hijos de los trabajadores rurales.

También el presidente hizo mención a que en la última década “miles y miles de pequeños productores del país escucharon del gobierno “ellos y nosotros”. Reforzando así la idea de que el campo somos todos. Todos los que tenemos un pedazo de tierra. Y siguiendo haciéndoles creer a los que tienen algunas hectáreas que también están invitados a la mesa.

Y siguió “Desde hace siete meses trabajamos para que el campo sepa que se le ha sacado la pata de encima”. Y si entendés que el campo no somos todos, te das cuenta que esta afirmación es verdadera. Al peón rural le aumentó el gas, la luz, el supermercado y hasta la obra social que se paga con mucho esfuerzo porque “el campo” lo tiene en negro. Imaginate a un tipo que se levanta todos los días a la hora que vos te vas a dormir para ordeñar vacas, que lo tienen en negro, que le alcanza menos que a vos y que escucha a Mau diciendo que todo lo que hizo fue para “sacarle la pata de encima”… Pero recién ahora se está dando cuenta que el campo no era él. Y a lo mejor vos también.

“El Campo es mucho más que lo que puede producir. Es nuestro emblema. Nuestra historia nuestra tradición nuestra cultura”. Pero no los peones rurales, ni todo el resto que no es dueño de la tierra. Hasta que de repente, parece que se acuerda: “Y es un claro ejemplo de solidaridad. Por eso gauchada viene de gaucho”. Joya, ahora se mete con las reivindicaciones de los trabajadores. Saca a relucir el dato de que hay más de tres millones de personas trabajando en negro en los campos de la Argentina. No. El gaucho que hace gauchadas para Macri es el de la 4×4. “Porque el gaucho nunca te deja con su chata tirado al lado del camino, siempre tiene un bidón de gasoil para el vecino que lo necesita”.

Después habló muy bien del Inta. Del posicionamiento mundial en el desarrollo científico agroindustrial de nuestro país. Ningún reconocimiento al respecto para el gobierno anterior, de quien eligió darle continuidad al ministro especialista en Ciencia y Tecnología de Cristina Kirchner. Ni una mención al respecto. El Inta es una masa, porque es una masa nomás.

Y entonces comenzó a hacer gala de los logros propios que ha obtenido su gobierno en estos siete meses. “Por eso empezamos con la dura tarea de normalizar nuestra economía, bajando la inflación, esta estafa que es la inflación”. ¿Creés que te estoy boludeando? Corroboralo vos mismo a los 7:59 de este link en donde está el discurso completo: https://www.youtube.com/watch?v=vkF-tHaEiT8

Y como es medio difícil decir que tu primer logro fue bajar la inflación y esperar que “el campo” te aplauda… le metió el latiguillo del honestismo, que tanto emociona a “el campo”: “Diciéndole basta a la mentira y a la corrupción. Porque así no se puede vivir ni trabajar”. Ahí sí, aplauso cerrado de los dueños de la tierra.  Porque ponele que los tipos estén agradecidos de que les sacó las retenciones y los deja vender afuera sin límites, con lo cual adentro cobran igual de caro el precio de los granos, pero tampoco te van a aplaudir si decís una grosería como que bajaron la inflación. Ahora, le metemos a párrafo seguido el revoleo de valijas de López y te aplauden cualquier cosa.

Y el presidente aprovechó la euforia de la alegría contenida para meter: “Y les he propuesto vivir en la verdad”.  Y siguieron las “vivas” bancándole los Panamá Papers y los verdes que se había olvidado de declarar en el exterior. “Si, se puede”.

Y ya que estaba ante un escenario tan favorable, colocó el gesto adusto y se confesó públicamente: “He tomado medidas duras, pero también tomamos medidas a favor de más de 10 millones de argentinos. De los más débiles”, y como desde la tribuna le reconocían lo heroico de su gesta, agradeció: “Agradezco el apoyo mayoritario que tuvimos en estos primeros meses”.

Luego de unos minutos sin definiciones certeras y repeticiones de conceptos que denotaban que el presidente se había extraviado en la estructura discursiva ensayada para la ocasión, fue directo a la, tal vez, única medida positiva que haya decidido apoyar y que no sea a favor de los más poderosos: “La ley Pyme”. Allí Macri habló de “desarrollo de economía regional… desarrollo de miles de pequeños productores, porque si ellos crecen, crece la argentina Y el sueño es que cada pequeño productor pueda progresar en la Argentina”.

La Ley Pyme es una gran herramienta que, inexplicablemente, nunca fue sancionada durante el kirchnerismo. Y tal como lo explicó el presidente en su discurso estimula el desarrollo regional, la generación de empleo formal e incluso el arraigo en los pueblos. Pero el resto de las medidas que viene tomando la gestión Cambiemos van en un sentido contrario y por ende esta ley corre el serio riesgo de ser un esbozo de buenas voluntades de aplicación inservible. Apertura de importaciones y liberación de la tasa de interés no fueron mencionados en sus palabras, aunque también hubieran sido aplaudidos por “el campo”, que disfruta de los bienes que estas medidas le representan. Aunque hundan a las Pymes.

“Hay economías regionales que tienen dificultades. La lechería por ejemplo. Espero que juntos sigamos trabajando. Queremos retribuir el trabajo que realizan todas las mañanas desde muy temprano”. Estas palabras también merecieron el aplaudo de “el campo” en la Rural. Aunque los pequeños tamberos están rematando sus tambos y no encuentran una sóla medida en su favor en estos siete meses de angustia. Sólo resta conocer la historia del presidente comunal de Totoras, quien llegó recientemente a la vida política de la mano del Pro y que debió vender su tambo, acosado por varios años de escasa rentabilidad u un shock de medidas negativas tomadas por el mejor gabinete de los últimos 50 años. Pueden escuchar en este link la entrevista que le realizaron desde Radio Chalet 100.9 los colegas de Bichos de Ciudad: http://fmchalet.net/estamos-en-rojo-ahora-tenemos-que-actuar-empecemos-hacer-las-cosas-bien/

Y el presidente continuó su discurso triunfal: “Todas las medidas que tomamos fueron para disminuir la pobreza y generar trabajo. La reducción de cada retención ha buscado devolverle el protagonismo a cada provincia, Y vamos a trabajar en equipo con cada gobernador”. Entre lo dicho y las consecuencias económicas que estas medidas representan, hay un largo trecho. La baja de impuestos agregará $ 100.000 millones al déficit de 2016. Sólo en retenciones, el Estado dejó de percibir $ 32.600 millones este año. O lo que es también verdadero: “el campo” se queda con más de treinta mil millones extras. Imaginate si “el campo” no lo va a recibir cantando “si se puede”. Las provincias y los municipios son los principales perjudicados con estas medidas.

Y a pesar de que ocupa gran parte de su tiempo de exposición pública en vilipendiar a sus antecesores y de quejarse por la “pesada herencia” que lo obligó a tomar decisiones “muy duras”, también hubo tiempo para la reflexión. Para repensar la idea central del discurso de Macri del pasado 9 de julio. “Allí les hablé de qué significa ser libre, independientes”, recordó. Y afirmó: “Significa ser responsables. Significa no seguir buscando la culpa a otro de las cosas que nos pasan. De que no hay que buscar culpables, sinó soluciones”. La idea del periodista Navarro de que nos toman por boludos empieza a cerrarme.

Y por si quedaba alguna duda de que sus aliados son “el campo”, el presidente empezó a precalentar los motores para el cierre con un “El campo es el gran motor que tiene este país. Uno de cada tres empleos se genera por el campo”.  No daba el buen clima para aclarar que 3 de cada 4 empleos que genera “el campo” son en negro. Alguno se podía calentar y recordarle que su esposa “hacía” lo mismo en los talleres de costura y se arruinaba el buen clima.

Y llegaba el momento de dejar una idea fuerza instalada: “Hay que crecer cada día más. Debemos dejar de ser el granero del mundo para ser el gran supermercado del mundo” Y llega entonces el momento Cambiemos de hacer referencia a lo chocho que está “el mundo” con nosotros ahora. “Debemos ser un proveedor confiable del mundo. El mundo confía en nuestra capacidad. Sabe que hemos aprendido de nuestros errores y que ahora sabemos cómo nos vamos a relacionar. Podemos ser un gran protagonista del mundo”.

Aclarado ahora cuál es el concepto de “el campo” que tiene el presidente Macri, no es muy complejo imaginar que para él, “el mundo”, son en realidad “los dueños del mundo”. Incluidos los fondos buitres como Paul Singer y Carlos Melconián actual presidente del Banco Nación.  Pero no aparece en su discurso, y pareciera que tampoco en sus cálculos, que estamos insertos en un mundo con serios problemas económicos, que lejos de demandar de un supermercado al cual comprarle está buscando compradores para colocar los insumos que no puede vender ninguna de las potencias dentro de sus fronteras.

Después de tanta buena onda y desborde “de esa energía positiva que no tenemos que ahorrar”, llegó el clásico cierre “Depende de nosotros. De lo que nosotros decidamos. El mundo pide que le marquemos el rumbo hacia dónde vamos. Tenemos que creer en nosotros. Que si se puede, si se puede. Y es acá y es ahora”.